"En defensa propia": el drama del matrimonio infantil


Paola Arcila Perdomo
02 / 06 / 2017
Película "En defensa propia"
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'Difret' -traducida al español como 'En defensa propia'- fue escrita y dirigida por el realizador etíope Zeresenay Mehari. La película habla sobre un tema muy sensible y una de las tradiciones más antiguas en Etiopía: secuestrar a las niñas para casarse con ellas. Así comienza esta historia.

En defensa propia
Martes 16 de abril 10:00 p.m.

La ópera prima de Mehari hace referencia a una historia real en la que Hirut Assefa, papel interpretado por Tizita Hagere, fue secuestrada y violada al regresar del colegio cuando apenas tenía 14 años de edad. Dicho rapto es un descarnado reflejo de una África patriarcal en la que las mujeres son elegidas para casarse siendo niñas y en las que no tienen ni voz, ni voto, para elegir su futuro.

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'Difret' en amárico, idioma oficial del país y con el cual fue grabado el filme, significa a su vez valiente y violación, palabras con las que se hacen bastante frecuentes en este filme de gran crudeza. Hirut, después de haber sido secuestrada en nombre de la tradición, práctica a la que también llaman 'Telefa', decide escaparse de su cautiverio y en dicha huída ella dispara un arma y asesina a su secuestrador, quien también fue su violador y de paso su futuro esposo.

 

Cabe anotar que, desde el año 1957, realizar 'Telefa' en Etiopía estaba castigado por la ley con tres años de cárcel, a menos que el raptor se casara con la niña o mujer secuestrada. Esta era una historia bastante freciuente en Etiopía, hasta que llegó el caso de Hirut que incluía un asesinato.

Tras el asesinato del victimario y la aprensión de la víctima por la comisión del homicidio, aparece la abogada Meaza Ashenafi, papel realizado por Meron Getnet, quien decide hacerse cargo, hasta las últimas consecuencias, para defender a la niña del castigo por matar a su futuro esposo. El castigo, que también es parte de la tradición, consistía en matarla y enterrarla con el hombre.

 

Bajo el argumento de actuar en defensa propia, la niña y la abogada comienzan una pelea titánica ante las leyes tradicionales, impuestas por un grupo de hombres de su comunidad y frente a los cuales no había mucho por hacer. Se trataba de sujetos que señalaban fuertemente a las mujeres que estudiaban o a aquellas que desobedecían a sus hombres. Estos "jueces" condenaban todo lo que se alejara de sus costumbres, validando la violencia contra las mujeres con frases como: "el hombre secuestra cuando se enamora".

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Cabe anotar que Angelina Jolie se unió como productora ejecutiva de esta película tras verla. La actriz se conmovió tanto que no dudo en llamar al director y decirle que quería ayudar, dándole un impulso final para que 'Difret' viera la luz.

Gracias al apoyo de artistas como Julie Mehretu, Jessica Ranking y la misma Angelina Jolie, la película consiguió la financiación que necesitaba después de años de intentos. El filme duró ocho meses en ser creado y contó con más de 70 actores naturales, incluyendo a la protagonista que interpretó a Hirut.

 

Es importante destacar el personaje de Meaza Ashenafi, la abogada de Hirut en el filme. En la vida real, la mujer en cuestión es activista por los derechos de la mujer, fundadora de la Asociación Etíope de Mujeres Abogadas, de la Comisión Económica Nacional Unidas para África, ganadora del Premio Nobel Africano Laureate y nominada para el Premio Nobel de la Paz en el año 2005.

Meaza creció a 800 km de Addis Abeba, lugar donde sucede toda la historia del filme, por lo tanto tiene todo el panorama de los abusos cometidos a las mujeres de su región. Cabe anotar que después de su fuerte lucha con el caso de Hirut, logró que el matrimonio por secuestro fuera una práctica sentenciable a cinco años de cárcel.

 

Entre 1995 y 2002 la organización liderada por Ashenafi ayudó a más de 30.000 mujeres y niños, mientras que Hirut aún vive en Etiopía y trabaja con casos de secuestro.

Lo que resulta curioso y preocupanete es que apesar de lo logrado por la abogada, la ley aún no aplica en todo el país y en muchos de los lugares donde aplica, las víctimas no denuncian la violación porque prefieren mantener sus costumbres. El debate sigue abierto.