'El nido vacío', ¿abandono o cambio?


Paola Arcila Perdomo
15 / 01 / 2018

La cinta argentina de Daniel Burman llega de nuevo a nuestra pantalla. Una narración en la que, con una aparente sencillez, el director introduce al espectador a la complejidad de los eventos cotidianos en un inteligente filme que atrapa de principio a fin por sus bellas imágenes e interesantes diálogos.

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Sábado

27 de enero 10:00 p. m. → 'El nido vacío'

En el ámbito de la psicología el nido vacío aborda la sensación de soledad que los padres pueden experimentar cuando sus hijos se van de casa. Basándonos en esta premisa, el filme argentino nos presenta el mundo que están viviendo Leonardo (Óscar Martínez) y su esposa Marta (Cecilia Roth) quienes comienzan a experimentar decenas de cambios en sus vidas después de que sus hijos deciden comenzar a labrar su propio camino.

Cintas como 'El nido vacío' o como la cinta francesa 'La familia Bélier', por poner un ejemplo entre muchos, se adentran en la búsqueda de los nuevos rumbos que toman las familias con el paso del tiempo, pero que a su vez llevan a pensar en lo que de verdad vale la pena o en aprovechar cada momento por pequeño que sea.

Leonardo (Arturo Goetz), el protagonista de 'El nido vacío', es un escritor que detesta hablar de sí mismo al igual que no soporta la sociedad de élite en la que se encuentra y con la cual se siente totalmente ahogado. Así transcurre su vida hasta que sus hijos deciden irse de casa y es justo en ese momento cuando los años y los miedos son más notorios, una soledad pura que se asoma a la puerta en la cual Leonardo solo trata de abrir la mente para comprender que su perspectiva de vida está cambiando y que la única solución es darle la vuelta en este nuevo escenario.

Del otro lado está Marta (Cecilia Roth), la esposa de Leonardo, quien, en vista de los cambios, decide darle una vuelta a la rueda de la fortuna comenzando de nuevo con una vida un tanto alejada de su esposo y de sus responsabilidades cotidianas. Con fiestones memorables y una existencia cargada de amigos, Marta logra una posición bastante cómoda frente a un mundo que se les viene abajo.

Una cinta en la que Burman logra dar, a través de un agudo sentido del humor y bastante destreza, escenas cotidianas pero poco superficiales en las que vamos creando empatía con este matrimonio que con una sensiblidad y calidez notoria, nos presenta un gran retrato psicológico y familiar en el que el juego de la realidad y la ficción no es menos que brillante.