Jorge Eliécer Gaitán ha sido uno de los políticos más importantes en Colombia. Fue abogado, líder liberal, caudillo popular y se ganó el cariño de la gente de una forma inigualable, su asesinato no solo frustró una carrera presidencial que parecía inevitable, sino que detonó una de las rupturas más profundas del país: el Bogotazo, el inicio de una violencia política, cuyas consecuencias aún persisten.
Hablar sobre Jorge Eliécer Gaitán es hablar del intento más contundente por incorporar a las mayorías excluidas al proyecto democrático colombiano y de una fractura histórica que dividió el siglo XX nacional en un antes y un después.
Los orígenes de Jorge Eliécer Gaitán: infancia, familia y educación
Jorge Eliécer Gaitán Ayala nació el 23 de enero de 1898 en el barrio Las Cruces en Bogotá. Fue el mayor de seis hijos de Eliécer Gaitán Otálora, liberal radical y vendedor de libros usados, y Manuela Ayala de Gaitán, maestra de escuela, mujer progresista y figura decisiva en su formación intelectual y ética.
La familia, golpeada por dificultades económicas, se trasladó al barrio Egipto, donde Gaitán creció en contacto directo con las desigualdades sociales que más tarde marcarían su discurso político. Su educación inicial estuvo a cargo de su madre y posteriormente cursó estudios en Facatativá, luego ingresó al Colegio Simón Araújo y se graduó como bachiller en el Colegio Martín Restrepo Mejía.
En 1920 ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional, donde se destacó como líder estudiantil. En 1924 obtuvo el título de abogado con la tesis Las ideas socialistas en Colombia, un trabajo que ya anticipaba su interés por las transformaciones sociales y el papel del Estado.
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Formación internacional y pensamiento político
Gracias a un enorme esfuerzo personal, Gaitán viajó a Italia en 1926 para continuar su formación en la Real Universidad de Roma, una de las instituciones jurídicas más prestigiosas de Europa. Allí obtuvo el título de doctor en jurisprudencia, bajo la dirección del penalista Enrico Ferri, con la tesis El criterio positivo de la premeditación, que fue reconocida con Magna cum laude y el Premio Enrico Ferri.
Aunque su paso por Italia coincidió con el auge del fascismo, Gaitán no adoptó esa ideología. Sin embargo, sí incorporó elementos de teatralidad política y movilización de masas, pero siempre dentro de una visión liberal, reformista y democrática, orientada a una transformación legal del Estado.
El líder popular y la denuncia de la Masacre de las Bananeras
A su regreso a Colombia en 1928, Gaitán fue elegido representante a la Cámara y protagonizó uno de los episodios más importantes de su carrera: la investigación y denuncia de la Masacre de las Bananeras, ocurrida en diciembre de ese año contra trabajadores de la United Fruit Company.
Sus debates en el Congreso contra el gobierno de Miguel Abadía Méndez visibilizaron la violencia estatal, lograron la liberación de trabajadores encarcelados y consolidaron su imagen como defensor de los sectores populares. Este episodio lo proyectó como un líder nacional y sentó las bases de su caudal político.

La UNIR y el intento de romper el bipartidismo
En 1933, decepcionado de las reformas limitadas del liberalismo en el poder, Gaitán rompió con el partido y fundó la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR) junto a Carlos Arango Vélez. La UNIR representó uno de los primeros intentos serios por superar el bipartidismo tradicional en Colombia.
Su plataforma proponía reforma agraria, intervención social del Estado, cooperativismo campesino y un nacionalismo antiimperialista. El movimiento tuvo fuerte presencia entre campesinos y trabajadores, pero fue duramente reprimido. Tras masacres de manifestantes y presiones políticas, Gaitán disolvió la UNIR en 1935 y regresó al liberalismo.
Alcalde, ministro y educador
En 1936 fue nombrado alcalde de Bogotá, cargo desde el cual impulsó medidas progresistas que generaron resistencia en los sectores conservadores y lo obligaron a renunciar. Posteriormente fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia y ministro de Educación, donde lideró campañas contra el analfabetismo y promovió la cultura como derecho público.
Más tarde ocupó el cargo de ministro de Trabajo, reforzando su perfil como político cercano a las demandas sociales.
La carrera hacia la presidencia y el gaitanismo
A partir de 1944, Jorge Eliécer Gaitán inició una carrera presidencial que transformó la política colombiana. Su liderazgo dio origen al gaitanismo, un movimiento popular de masas que articuló a obreros, campesinos y sectores urbanos excluidos.
Sus discursos, cargados de fuerza retórica y simbolismo, introdujeron conceptos clave como la división entre el “país político” y el “país nacional”, denunciando la desconexión entre las élites y la mayoría de la población.
Manifestaciones como la Marcha de las Antorchas y la Marcha del Silencio demostraron una capacidad de movilización inédita. En 1946, aunque perdió las elecciones presidenciales frente a Mariano Ospina Pérez, Gaitán se consolidó como jefe único del Partido Liberal y favorito para los comicios de 1950.
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el Bogotazo
El 9 de abril de 1948, tras obtener una victoria judicial como penalista, Gaitán fue asesinado a plena luz del día en el centro de Bogotá por Juan Roa Sierra. Su muerte desató una insurrección popular inmediata conocida como el Bogotazo, que dejó la ciudad en ruinas y marcó el inicio de una nueva fase de violencia política en el país.
Para muchos historiadores, ese día partió en dos la historia contemporánea de Colombia, abriendo un ciclo de violencia que se prolongaría durante décadas.
La importancia de Jorge Eliécer Gaitán para Colombia
Jorge Eliécer Gaitán representa la posibilidad frustrada de una democracia incluyente. Su proyecto político, aunque inconcluso, dejó una huella profunda en la conciencia nacional y en la relación entre el Estado y las mayorías populares.
Fue un símbolo de justicia social, un orador excepcional y una figura que encarnó las tensiones no resueltas del país. Su legado sigue siendo objeto de debate, memoria y reflexión, porque entender a Gaitán es, en buena medida, entender a Colombia.


