Jean-Baptiste Poquelin, conocido como Molière, es una de las figuras más destacadas del teatro occidental, es considerado como el gran arquitecto de la comedia francesa moderna. Actor, director y dramaturgo, Molière transformó la risa en una herramienta de crítica social y convirtió el escenario en un espejo incómodo de las debilidades humanas. A más de tres siglos de su muerte, sus obras siguen representándose en todo el mundo y su nombre se mantiene asociado no solo al teatro, sino también a la lengua y la identidad cultural francesa.
Molière nació en París en 1622 y falleció en 1673, en su obra escribió sobre la hipocresía, la avaricia, el poder, la falsa moral y las apariencias sociales con una lucidez que continúa siendo sorprendentemente actual. Gracias a su influencia el francés es conocido como “la lengua de Molière”, ya que su influencia atraviesa la literatura, el teatro y el pensamiento moderno.
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Quién fue Molière: de Jean-Baptiste Poquelin al teatro
Jean-Baptiste Poquelin - Molière nació en el seno de una familia burguesa acomodada. Su padre era tapicero y proveedor de la corte real, lo que le permitió crecer en un entorno privilegiado de París. Recibió una educación sólida en el prestigioso Collège de Clermont, donde estudió los clásicos latinos y griegos y tuvo sus primeros acercamientos al teatro a través de representaciones escolares.
Aunque llegó a estudiar derecho y ocupó brevemente un cargo en la corte, Poquelin decidió abandonar la estabilidad social para dedicarse al teatro, una profesión mal vista en la Francia del siglo XVII. En 1643, con apenas 21 años, fundó junto a Madeleine Béjart la compañía Illustre-Théâtre y adoptó el seudónimo de Molière, posiblemente para no comprometer el apellido familiar.
El fracaso económico fue inmediato. La compañía quebró, Molière fue encarcelado brevemente por deudas y, tras su liberación, inició un largo periodo de teatro itinerante por las provincias francesas. Durante más de una década recorrió ciudades como Lyon, Toulouse y Montpellier, una experiencia decisiva para su formación artística y para el contacto directo con distintos públicos.
El regreso a París y el favor del rey
En 1658, Molière regresó a París y logró presentarse ante Luis XIV, un momento que marcó el inicio de su consolidación. El rey le concedió su protección y la compañía pasó a ser conocida como la Troupe du Roi. Este respaldo fue clave para que Molière pudiera desarrollar su obra, incluso frente a las fuertes críticas y censuras que enfrentó.
Su primer gran éxito parisino fue Las preciosas ridículas (1659), una sátira feroz contra las pretensiones sociales y el lenguaje afectado de ciertos círculos aristocráticos. A partir de ahí, Molière se convirtió en una figura central de la escena teatral, escribiendo y estrenando obras de manera constante durante casi quince años.
En este periodo desarrolló las comédies-ballets, una innovadora fusión de teatro, música y danza, en colaboración con artistas como Jean-Baptiste Lully. Bajo el amparo del rey, Molière se permitió experimentar y empujar los límites de la comedia.
Las obras más importantes de Molière
Molière escribió algunas de las comedias más influyentes de la historia del teatro. Entre sus obras más representativas se encuentran:
- Las preciosas ridículas (1659): sátira de las modas intelectuales y sociales.
- La escuela de las mujeres (1662): reflexión polémica sobre el matrimonio y la educación femenina.
- Tartufo (1664): crítica frontal a la hipocresía religiosa.
- Don Juan (1665): exploración del libertinaje, la moral y la rebeldía.
- El misántropo (1666): retrato de un hombre incapaz de tolerar la falsedad social.
- El avaro (1668): una de las grandes comedias sobre la obsesión por el dinero.
- El burgués gentilhombre (1670): burla de la burguesía que aspira a imitar a la nobleza.
- Las mujeres sabias (1672): crítica al pedantismo intelectual.
- El enfermo imaginario (1673): farsa sobre la medicina y la hipocondría.
Sus personajes Tartufo, Harpagón y Don Juan se convirtieron en arquetipos universales que aún hoy se utilizan para describir comportamientos humanos.

¿Originalidad o reescritura? Molière y el arte de tomar prestado
Molière no fue un autor que escribiera desde la nada. Fue un lector voraz y un hábil adaptador de textos ajenos, una práctica común en el teatro del siglo XVII. El inventario de su biblioteca registra cerca de 180 libros, entre ellos numerosas comedias francesas, italianas y españolas, de las que tomó argumentos, estructuras y personajes.
Muchas de sus obras parten de textos previos: Don Juan retoma el mito desarrollado por Tirso de Molina; El avaro se inspira en Plauto; El misántropo dialoga con la comedia griega de Menandro. En otros casos, Molière combinó novelas, farsas italianas y comedias españolas para construir nuevas piezas.
Más que un creador original en el sentido moderno, Molière fue un gran transformador. Su mérito no estuvo en inventar historias, sino en reescribirlas con una mirada crítica sobre su tiempo, convertirlas en teatro eficaz y dotarlas de una sátira social que sigue funcionando siglos después.
Polémicas, censura y enfrentamientos
La obra de Molière no estuvo exenta de conflictos. Tartufo fue prohibida durante años por presión de sectores religiosos, que veían en la obra un ataque directo a la Iglesia. Don Juan fue retirada de escena por su irreverencia moral. Además, Molière enfrentó críticas de rivales literarios y de sectores conservadores que consideraban su teatro peligroso.
A pesar de todo, el respaldo de Luis XIV fue decisivo. El rey no solo protegió a Molière, sino que intervino para que algunas de sus obras volvieran a representarse, consolidando su lugar en la escena cultural francesa.
Cómo murió Molière: el teatro hasta el final
Molière padecía una grave enfermedad pulmonar, probablemente tuberculosis. El 17 de febrero de 1673, durante una función de El enfermo imaginario, colapsó en escena tosiendo sangre mientras interpretaba, irónicamente, a un hipocondríaco. Terminó la representación, pero murió pocas horas después en su casa.
Debido a su condición de actor, una profesión considerada en aquel entonces como moralmente cuestionable, fue enterrado de noche y con restricciones religiosas.
Por qué Molière sigue siendo importante hoy
Molière elevó la comedia a un nivel literario y filosófico sin precedentes. Utilizó el humor para desnudar la hipocresía, la falsa moral, el poder y el ridículo humano, sin perder de vista la complejidad de sus personajes. Su teatro no solo hace reír: incomoda, interpela y obliga a reconocerse en escena.
Su influencia atraviesa siglos y disciplinas. De la comedia moderna al cine, de Chaplin al teatro contemporáneo, Molière sigue siendo un referente para entender cómo el humor puede ser una forma profunda de crítica social.
El legado de Molière
Las obras de Molière son las más representadas en la Comédie-Française y continúan adaptándose, reinterpretándose y discutiéndose en todo el mundo. Sus personajes dieron origen a palabras de uso común y su mirada sobre la condición humana sigue vigente.
Molière no escribió para la posteridad: escribió para el escenario y para su tiempo. Tal vez por eso su obra sigue funcionando hoy, recordándonos que la risa, cuando es inteligente, puede ser una de las formas más incisivas de verdad.


