Puesta en escena de Soledades con M de marzo
19 / 02 / 2026

Soledades con M de marzo: un retrato íntimo de la soledad femenina


Por Lorena Rojas Sarmiento
Lorena Rojas Sarmiento
19 / 02 / 2026
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¿De qué habla una mujer cuando nadie la escucha? Esa es la pregunta que atraviesa Soledades con M de marzo, la nueva producción de la Compañía de Teatro Actrices Sin Tiempo en coproducción con Barca a la Deriva. La obra se presentará del 5 al 7 de marzo al Teatro Gabriel García Márquez El Original, en el marco de la conmemoración internacional del Día de la Mujer.

Con humor, ironía y momentos de profunda sensibilidad, la puesta en escena explora las múltiples formas de la soledad femenina a través de cuatro monólogos que se estructuran como “shots”, evocando cócteles que acompañan y revelan distintas etapas de la vida.

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Soledades con M de marzo: cuatro mujeres, cuatro “shots”

El montaje de Soledades con M de marzo está dividido en cuatro momentos. Cada uno lleva el nombre de un cóctel y está protagonizado por una mujer distinta. Las historias dialogan entre sí, se rozan, se reflejan y, por momentos, se superponen en un espacio indefinido: un bar, una casa, un tejado o cualquier lugar donde sea posible sentarse a hablar.

A partir de memorias personales transformadas en ficción, las protagonistas comparten sus laberintos íntimos. El hilo conductor es claro: la soledad femenina como experiencia profunda que atraviesa el amor, la familia, la maternidad y el duelo.

soledades con m de marzo

Gin tonic dubitativo: la sospecha del amor

Rosa, cercana a los cincuenta años, recibe un ramo de rosas anónimas. El gesto, aparentemente romántico, abre una grieta de preguntas y recuerdos.

Lo que sigue es un recorrido por sus vínculos amorosos, donde la ilusión del cuidado se enfrenta a la sensación de abandono. El público transita con ella entre la ironía y la vulnerabilidad, entre lo que se espera del amor y lo que realmente queda.

Mojito del adiós: las heridas que se heredan

Matilde reconstruye la historia de tres generaciones: abuela, madre e hija. En ese relato familiar aparecen los desamores y las expectativas frustradas que parecen repetirse, aunque nunca de la misma manera.

La escena revela cómo ciertas heridas afectivas se heredan, pero también cómo pueden transformarse.

Cosmopolitan fugaz: una vida en revisión

Carmen se encuentra en una entrevista de admisión en el más allá. Desde ese lugar simbólico revisa su maleta, objetos, recuerdos, afectos, y descubre que aún hay un asunto pendiente con su padre, en el mundo de los vivos.

Entre lo absurdo y lo conmovedor, el relato cuestiona qué queda cuando la vida se mira en retrospectiva.

Manhattan nocturno: la soledad del posparto

Alma enfrenta la sobrecarga emocional y física del posparto. Desde la intimidad de su casa, convive con la ausencia del marido, los juicios externos y las voces que dictan cómo debería sentirse.

La obra pone en escena una maternidad contemporánea lejos del ideal romántico: vulnerable, agotada y profundamente humana.

Un universo íntimo entre la risa y la conmoción

El dispositivo escénico y sonoro acompaña este universo con objetos cargados de significado, imágenes multimedia y recursos narrativos que combinan drama y farsa. Los relatos individuales se entrelazan en momentos corales que invitan al espectador a reconocerse.

Más que ofrecer respuestas cerradas, la obra lanza dos preguntas al aire: ¿de qué habla una mujer cuando está sola? y ¿qué ocurre cuando alguien decide escuchar?

Actrices Sin Tiempo: crear juntas como resistencia

La Compañía de Teatro Actrices Sin Tiempo nace como un acto de celebración y persistencia. Está conformada por Luisa Fernanda Martínez, Rosa Inés Otálora, Brigitte Marcela Quintero y Jennifer Argáez, quienes, aunque no se dedican exclusivamente a las artes escénicas, han encontrado en el teatro un espacio de expresión profunda.

Bajo la dirección de Gigí Cuervo, Soledades con M de marzo logra un equilibrio entre humor, ironía y sensibilidad, mostrando que la soledad adopta formas distintas según la etapa de la vida, pero siempre resulta reconocible.

Del 5 al 7 de marzo, el escenario se convierte en un bar simbólico donde cuatro mujeres levantan su copa y, esta vez, son escuchadas.