Estados Unidos y las huellas de la ocupación en el continente americano
Estados Unidos y las huellas de la ocupación en el continente americano
05 / 01 / 2026

Estados Unidos y las heridas de la ocupación en el continente americano


Por Tomás Pianeta
Tomás Pianeta
05 / 01 / 2026
Estados Unidos y las huellas de la ocupación en el continente americano
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Estados Unidos ha ejercido una influencia decisiva en la historia política, social y cultural del continente americano. A lo largo de los siglos XIX y XX (y con efectos que se extienden hasta el presente), sus intervenciones militares, políticas y económicas han dejado profundas huellas en países de América Latina, el Caribe y territorios incorporados a su órbita de poder. Más allá de los discursos de seguridad y defensa, estas acciones han generado consecuencias duraderas en la soberanía, la cultura y la estabilidad de numerosas sociedades.

Estados Unidos invasión a México

Estados Unidos y el origen de una política intervencionista continental

Desde la formulación de la Doctrina Monroe en 1823, Estados Unidos se atribuyó el papel de garante del orden en el hemisferio occidental. Aunque inicialmente se presentó como una defensa frente al colonialismo europeo, con el tiempo esta doctrina derivó en una política de intervención directa e indirecta en los asuntos internos de otros países del continente.

Durante el siglo XX, esta postura se consolidó con el argumento de frenar el comunismo, proteger intereses estratégicos o garantizar la estabilidad regional. Sin embargo, en la práctica, estas acciones significaron violaciones sistemáticas a la soberanía nacional, apoyo a regímenes autoritarios y profundas transformaciones forzadas en los tejidos sociales locales.

Doctrina Monroe: qué fue un qué consistía

La Doctrina Monroe surge en 1823, durante el gobierno del presidente estadounidense James Monroe, como una declaración de política exterior que proclamaba que cualquier intervención europea en el continente americano sería considerada una amenaza para Estados Unidos.

Aunque en su formulación original se presentó como un principio de defensa de la soberanía de las nuevas repúblicas latinoamericanas frente al colonialismo europeo, con el paso del tiempo se transformó en un instrumento de justificación para la expansión política, económica y militar de Estados Unidos en la región.

Bajo el lema implícito de “América para los americanos”, entendido, en la práctica, como América para los intereses estadounidenses, esta doctrina sirvió de base para invasiones, golpes de Estado, ocupaciones militares y presiones diplomáticas que vulneraron la autonomía de numerosos países.

Su carácter nefasto radica en que consolidó una relación profundamente desigual en el continente, legitimando la injerencia sistemática de Estados Unidos en asuntos internos de otras naciones y estableciendo un precedente que aún hoy influye en las dinámicas de poder, dependencia y conflictividad en América Latina y el Caribe.

Estados Unidos y la Doctrina Monroe
Caricatura del impacto de la Doctrina Monroe sobre el planeta entero.

Chile, Nicaragua y Panamá: intervenciones y fracturas institucionales

En Chile, la intervención de Estados Unidos alcanzó su punto más crítico en 1973, cuando apoyó política, económica y logísticamente el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende. El resultado fue una dictadura militar de 17 años, marcada por violaciones a los derechos humanos, exilio masivo y una reconfiguración económica que dejó profundas desigualdades sociales.

En Nicaragua, el respaldo estadounidense a la dictadura de Anastasio Somoza y, posteriormente, el financiamiento de la “Contra” durante los años ochenta, contribuyó a una guerra prolongada que dejó decenas de miles de muertos, una economía devastada y una sociedad profundamente polarizada.

En Panamá, la invasión de 1989, conocida como “Operación Causa Justa”, provocó cientos de muertes civiles, la destrucción de barrios enteros como El Chorrillo y un trauma colectivo que aún permanece en la memoria histórica del país.

A continuación, en la canción 20 de Diciembre, Rubén Blades narra los sucesos de dicha invasión a Panamá.

Cuba: una invasión frustrada y décadas de aislamiento

La intención de invadir Cuba, materializada en la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961, marcó el inicio de uno de los conflictos más prolongados del continente. Aunque la operación fracasó militarmente, Estados Unidos impuso un bloqueo económico, comercial y financiero que ha afectado durante décadas el desarrollo de la isla.

Este cerco ha tenido impactos directos en la vida cotidiana de la población cubana, limitando el acceso a bienes, tecnología y mercados internacionales, y convirtiéndose en un caso emblemático de presión geopolítica prolongada en el continente americano, también conocido como "Bloqueo norteamericano".

Puerto Rico: intervención sin invasión visible

En Puerto Rico, el impacto de Estados Unidos no se dio a través de una invasión moderna, sino mediante su incorporación como territorio tras la guerra hispano-estadounidense de 1898. Desde entonces, la isla ha experimentado un proceso de erosión cultural y política, marcado por la imposición del inglés, la dependencia económica y una limitada autodeterminación.

Las políticas fiscales y administrativas impuestas desde Washington han contribuido a crisis económicas recurrentes, migración masiva y una identidad nacional constantemente tensionada entre la herencia caribeña y la subordinación colonial.

Alaska: expansión territorial y desplazamiento cultural

La compra de Alaska en 1867 representó una expansión estratégica para Estados Unidos, pero también implicó profundas consecuencias para los pueblos indígenas de la región. La imposición de estructuras políticas, económicas y culturales externas provocó desplazamientos, pérdida de lenguas ancestrales y transformaciones forzadas en modos de vida que habían perdurado por siglos.

Este caso evidencia que los impactos de la expansión estadounidense no se limitaron a América Latina, sino que también afectaron a comunidades originarias dentro del propio continente norteamericano.

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Consecuencias continentales de una política de poder

A lo largo y ancho del continente americano, las intervenciones de Estados Unidos han dejado un legado complejo: democracias debilitadas, memorias de violencia, dependencias económicas y fracturas culturales difíciles de reparar. Si bien cada país vivió estas experiencias de manera distinta, el patrón común ha sido la asimetría de poder y la subordinación de los intereses locales a agendas geopolíticas externas.

Analizar estos hechos desde una perspectiva histórica no busca simplificar la realidad ni reducirla a una sola narrativa, sino comprender cómo estas acciones han moldeado el presente del continente y siguen influyendo en los debates sobre soberanía, memoria y autodeterminación en América.