El camino de los inga al Suma Kausay


Alejandro Gacham Eljach
28 / 01 / 2021
suma kausay
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Estos indígenas decidieron darle la vuelta a su realidad y para vivir una vida en plenitud. Hoy son uno de los ejemplos a destacar en el mundo. Conoce su historia en Suma Kausay.

Al norte del departamento de Nariño, en el municipio de El Tablón de Gómez se encuentra Aponte, el resguardo indígena donde habitan los ingas, indígenas descendientes de los quechua.

Durante años, el cultivo de amapola hizo llegar a decenas de campesinos a sembrar la flor roja que luego se procesa para producir cocaína. Se unieron los ingas, quienes abandonaron sus cultivos de arveja, papa y granadilla para dedicarse de lleno a la planta y el paisaje de Aponte rápidamente se pintó de rojo. Con el éxito de la amapola, se llegaron a mover semanalmente entre 4.000 y 8.000 millones de pesos. Esto le abrió el camino a intermediarios y, con ellos, los grupos armados, cambiando totalmente la dinámica de la comunidad.

Sin embargo, el panorama actual de los inga de Aponte es muy diferente. Hernando Chindoy, un líder indígena fue la voz de la razón en un lugar que parecía haberla perdido. Los inga decidieron terminar con los cultivos ilícitos y buscar nuevas alternativas para subsistir, fortaleciéndose como comunidad y rescatando las tradiciones ancestrales que habían abandonado, emprendiendo así el camino al Suma Kausay -vida en plenitud- y hoy son ejemplo de transformación.

Suma Kausay

El trabajo de recuperación de la memoria ancestral gira en torno a unos pilares fundamentales que sostienen su cultura, como son: su territorio, su medicina tradicional, su lenguaje, su vestimenta tradicional, su espiritualidad y su organización. Tras el trabajo liderado por Hernando Chindoy, en Aponte se logró construir una sociedad participativa, colectiva, legal y rentable en el campo.

En este momento, el resguardo indígena de Aponte cuenta con 9 organizaciones propias, entre las que resalta el Cabildo Menor de Comunicaciones, el cual ha ayudado a fortalecer y rescatar su lengua materna y costumbres ancestrales, junto con el Proyecto Educativo Pueblo Inga, que a través de la educación de los niños y jóvenes quiere perpetuar sus tradiciones.

Los ingas realizan trabajo comunitario con fines de utilidad social que van desde la reparación de una vía hasta la creación de nuevos proyectos económicos como la ganadería, la cría de truchas o el cultivo del café, en donde han conseguido un producto de alta calidad, con el cual tienen ambiciones internacionales con la exportación de su producto.

Esta apuesta por un desarrollo sostenible y el mantener sus territorios libres de cultivos ilícitos y violencia, los hizo merecedores en 2015 a que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a nivel global, los eligiera como una de las 21 experiencias a destacar en el mundo.

Hoy en día y tras haber superado muchos obstáculos, la comunidad inga enfrenta un nuevo enemigo: una falla geológica que ha alcanzado el casco urbano del pueblo destruyendo las casas y obligando a las personas a irse del lugar que habían habitado por muchos años, porque la inestabilidad del terreno está llegando a un punto crítico. Poco a poco el pueblo ha cedido, al punto que algunas casas se han corrido hasta 20 metros de su posición original.

Suma Saukay

"Es lo más duro para nosotros, desbaratar la capilla. Ahora nosotros... yo creo que la mayoría de la gente no quiere salir a colaborar porque, es no se, cosas de la religion católica que uno ha venido todo el tiempo a rezar, a orar y ahora, ¿dónde vamos a ir? Eso es lo que... siento algo aquí, aquí en el pecho… no se, no tengo palabras".

Aunque los Inga han demostrado al mundo su fuerza y carácter, ahora tiene que aferrarse a esos valores que sus mayores le han infundido para volverse a levantar y seguir ese camino a la vida en plenitud.