Ley de Tierras: la Revolución en Marcha que transformó a Colombia
Ley de Tierras: la Revolución en Marcha que transformó a Colombia
28 / 01 / 2026

Ley de Tierras: la Revolución en Marcha que transformó a Colombia


Por Tomás Pianeta
Tomás Pianeta
28 / 01 / 2026
Ley de Tierras: la Revolución en Marcha que transformó a Colombia
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El 31 de enero de 1886 nació Alfonso López Pumarejo, uno de los presidentes más influyentes en la historia política de Colombia. Su legado quedó marcado por la llamada Revolución en Marcha, un ambicioso proyecto de reformas que buscó modernizar el país y reducir profundas desigualdades sociales. En el centro de ese proceso estuvo la Ley de Tierras de 1936, una de las transformaciones agrarias más importantes del siglo XX colombiano.

Ley de tierras
Archivo Señal Memoria: La inconclusa reforma de López Pumarejo

La Ley de Tierras y el inicio de la Revolución en Marcha

La Ley de Tierras, oficialmente conocida como Ley 200 de 1936, fue una reforma estructural que replanteó la forma en que se entendía la propiedad rural en Colombia. Hasta entonces, grandes extensiones de tierra permanecían improductivas en manos de pocos propietarios, mientras miles de campesinos carecían de acceso a la tierra que trabajaban.

Con esta ley, el Estado colombiano estableció un principio revolucionario para su época: la propiedad debía cumplir una función social. Es decir, la tierra solo podía considerarse legítima si estaba siendo explotada productivamente y en beneficio de la sociedad.

¿En qué consistió la Ley de Tierras de 1936?

La Ley de Tierras introdujo varios cambios fundamentales:

  • Reconoció los derechos de los campesinos que trabajaban la tierra de manera continua.
  • Permitió al Estado extinguir el dominio de predios improductivos.
  • Facilitó la adjudicación de tierras baldías a pequeños agricultores.
  • Buscó reducir los conflictos agrarios mediante mecanismos legales, en lugar de la represión.

Por primera vez, el campesinado fue reconocido como un actor central dentro del modelo económico y social del país.

Impacto y sectores beneficiados por la Ley de Tierras

El impacto de la Ley de Tierras fue profundo, aunque enfrentó una fuerte resistencia de las élites terratenientes. Sus principales beneficiarios fueron:

  • Campesinos sin tierra, que pudieron acceder a predios legalizados.

  • Arrendatarios y aparceros, quienes obtuvieron mayor protección jurídica.

  • Trabajadores rurales, al mejorar sus condiciones de vida y estabilidad.

Aunque la reforma no resolvió completamente el problema agrario, sí sentó un precedente clave: la tierra no podía seguir siendo un privilegio improductivo, sino un recurso al servicio del desarrollo nacional.

La importancia histórica de la Ley de Tierras

La Ley de Tierras marcó un punto de quiebre en la historia de Colombia. No solo modificó el régimen de propiedad, sino que abrió el debate sobre la justicia social, la redistribución de la riqueza y el papel del Estado como garante de derechos.

Esta reforma se convirtió en un referente para futuras discusiones agrarias y sigue siendo un antecedente central en los actuales debates sobre acceso a la tierra, reforma rural integral y construcción de paz.

Alfonso López Pumarejo: un presidente clave para Colombia

Alfonso López Pumarejo fue un líder que entendió que el atraso del país estaba ligado a la desigualdad estructural. Además de la Ley de Tierras, impulsó reformas en educación, trabajo, economía y participación política, consolidando un Estado más moderno y laico.

Su gobierno representó una ruptura con el modelo conservador tradicional y posicionó a Colombia dentro de las corrientes progresistas de América Latina en la primera mitad del siglo XX.

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La Ley de Tierras y su vigencia en la Colombia actual

A casi nueve décadas de su promulgación, la Ley de Tierras sigue siendo un referente indispensable para entender los conflictos rurales y las luchas sociales en Colombia. Recordar esta reforma en el aniversario del nacimiento de López Pumarejo no es solo un ejercicio histórico, sino una invitación a reflexionar sobre los desafíos pendientes en materia de equidad, desarrollo rural y justicia social.

La Revolución en Marcha dejó una lección clara: sin reformas profundas, no hay democracia posible.