La nueva sangre del cine bogotano


Paola Arcila Perdomo
16 / 12 / 2017
Tomada de la película colombiana "Souvenir"
Foto: Bluff
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Hace muchos años, más de 100 en todo caso, el entonces Teatro Olympia fue el lugar elegido para presentar la primera cinta realizada por los hermanos Di Domenico quienes, con 'El amor, el deber y el crimen', lograron captar algunas imágenes de La Candelaria en la ciudad de Bogotá.

Ellos, quienes fueron los primeros en mostrar una ciudad en la que se haría cine de todo tipo y que evolucionaría para darnos lo mejor de ella, iniciaron esta historia en la que hoy encontramos cientos de personas dedicadas al séptimo arte reflejando ese lugar de todos.

Bluff
Jueves 6 de diciembre, 10:00 p. m.
Souvenir
Jueves 20 de diciembre, 10:00 p. m.

Sin duda alguna, Bogotá como telón de fondo nos ofrece un sello distintivo en cada historia, sin embargo, tendríamos que escribir casi un tratado si habláramos de todas las cintas que han sido importantes para la cinematografía de la ciudad. Digamos que vamos por partes y que hacemos un gran salto en el tiempo desde los hermanos Di Domenico a los recientes años para resaltar el cine hecho en Bogotá por bogotanos y lo que nos encontramos fue una recopilación de grandes producciones y la continuación de la lucha de muchos para realizar buen cine.

Comencemos en el año 2007 con la ópera prima del joven director Felipe Martínez, Bluff, cinta que ganó la Convocatoria del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico 2005 y que alcanzó más de 450.000 espectadores, una cifra nada despreciable en cuanto a asistencia a salas se refiere.

En esta cinta Martínez exploró una combinación entre thriller y comedia que, con mucho ritmo y humor negro, nos llevó a una enredada situación en la que nos cuentan la historia de Nicolás, un fotógrafo que tiene uno de los peores momentos de su vida al encontrar a su novia en amoríos con su jefe. Después de la planeación de una accidentada venganza y de una historia enrevesada nos quedamos con un filme que logró un encanto particular y el cual es difícil de olvidar.

 

Martínez logró llevar a las salas una nueva historia que contenía una divertida e interesante narración, pero esto no fue gratuito, era el producto de la experiencia que había tenido como guionista, editor y realizador, además de haber sido director de varios cortos como Club, Siguiente por favor y Lowbatt.

Sin embargo, el tipo no decidió quedarse solo con una película, casi 10 años después se animó a lanzar su segundo filme Malcriados (2016), adaptación de la exitosa película mexicana Nosotros los nobles dirigida por Gary Alazraki, filme que logró según el Instituto Mexicano de Cinematografía 7 millones de espectadores, argumento que a su vez estuvo inspirado en El gran calavera de Luis Buñuel

 

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Pero Martínez no fue el único joven talento que ha llevado su cine a las salas, el bogotano Franco Lolli (1983) nos trajo su ópera prima Gente de bien, cinta que se estrenó en la Semana de la Critica del Festival de Cannes (2014) y que le dio un renovado aire al cine familiar, dándole una mirada más cercana a lo que somos, a nuestras costumbres y a nuestras diferencias.

Es inevitable ver Gente de bien y no preguntarse sobre lo que fue nuestra infancia, la percepción realista y la mirada emotiva nos crea dicho acercamiento a la cinta que nace de las experiencias personales del director, que lo toca profundamente y con la cual el se identifica del todo, según nos lo comentó en algún momento.

Conoce a fondo la opinión del director en: Franco Lolli es 'Gente de bien' - Entrevista

Lolli cuenta con los cortometrajes Como Todo el Mundo y Rodri y con su su propia empresa de producción cinematográfica, Evidencia Films que ha logrado impulsar cintas como La casa del árbol, Sol negro y Madre. Además el director fue script consultant de Anna y guionista de Un juego de niños, producciones dirigidas por Jaques Toulemonde Vidal.

 

Y hablando del también bogotano Jacques Toulemonde Vidal (1983), cabe citar su filme Anna, un road movie rodada entre Francia y Colombia, en la que aparecen contadas imágenes de la ciudad como el aeropuerto de Bogotá.

Y es que la unión entre Lolli y Toulemonde es fuerte, porque además se conocen desde pequeños y han crecido juntos en el mundo del cine, siendo además el asistente de dirección de los cortometrajes Como todo el mundo y La misión' de Lolli.

 

Pero ahí no para el listado, Gabriel González (1987), además de ser guionista, productor, docente y curador de cine de Señal Colombia, fue el director de la cinta Estrella del sur un filme que comenzó como una reflexión sobre la marginalidad que se convierte en el "oscuro fenómeno de las limpiezas sociales en Bogotá", como él mismo lo define.

Le preguntamos a González qué pensaba frente al cine que se ha realizado en Bogotá y nos contó que se "ha creado desde inquietudes muy parecidas a las del cine hecho en otros lugares del país, pues nuestro momento histórico y sobre todo nuestra tradición violenta ha sido una preocupación fundamental de nuestras películas. Se me ocurren películas como La primera noche, Como el gato y el ratón o La toma de la embajada para tratar de entender cómo desde distintas perspectivas el cine ambientado en Bogotá ha respondido a esa pregunta, construyendo a su vez una mirada de la ciudad fundamentada en la riqueza de lugares, ideas e historias que suceden en una ciudad tan grande como Bogotá, en la que confluye gente de todo el país, dando lugar a una identidad tan vasta en sus matices como es difícil de definir".

"En esas narrativas hay que destacar la mirada que se hace hacia la periferia como origen de dramas humanos fuertes y conmovedores, que además tienen mucho potencial para el público que se interesa en estas formas de ver el cine. Esta tendencia fue parte de la inspiración para Estrella del sur una historia que surgió también de mi encuentro con el espacio de Ciudad Bolívar, que sirvió como lugar de una historia sobre la madurez y el crecimiento. Ahora mismo, sin embargo, creo que nos hace falta mirar más hacia las historias de la clase media, de la cotidianidad que se transforma con pequeñas acciones, lo que sin duda abrirá el espectro de las historias que contamos desde Bogotá y de las miradas que construyen la diversidad del cine colombiano", concluye el director.

 

 

Por desgracia, Bogotá siempre está en obra Isabella, es un desespero.

Emilio en Souvenir

Souvenir fue una película lanzada en el año 2014 y fue dirigida por Andrés Cuevas (1980) de manera independiente por su empresa Cuevasfilm Cine Entretenimiento.

La cinta que fue casi en su totalidad grabada en exteriores en la ciudad de Bogotá, bajo la luna llena y ambientada en época de navidad, nos cuenta la historia de Emilio quien conoce a Isabella, una mochilera colombo francesa que le cambia toda la estructura de su vida, de la rutina y del tiempo.

La película de 86 minutos de duración estuvo nominada a mejor película colombiana, en el Festival de Cine de Bogotá 2013 e hizo parte de la Selección oficial en el 30th Chicago Latino Film Festival 2014. Cabe anotar que Cuevas también dirigió los cortometrajes El despertar de Agustín y El salto a la felicidad que estuvo en las principales salas de cine del país.

 

Cabe traer a colación otro filme que hizo parte de la cinematografía en la capital del país, Crónica del fin del mundo, la ópera prima de Mauricio Cuervo (1970), cinta que fue el resultado de la creación de la fundación de la empresa del director Pez Dorado Producciones.

La cinta de Cuervo, que vio la luz en salas de cine en el año 2013, presenta esos dramas habituales y esos espacios reflexivos tan humanos que nos embargan de angustia y que nos sumergen en escenarios muchas veces irreales.

En esta cinta narran la historia de un profesor retirado que vive encerrado en su casa luego de que su esposa muriera a causa de una bomba en Bogotá. Un mundo desesperanzado que es dibujado en esta cinta entre la tragedia y la comedia que parte de un fin básico, la vida cotidiana.

Cuervo habló con nosotros sobre su percepción del cine realizado en la capital del país, con lo cual nos contó: "Diría que hay muy buen cine bogotano y mucho cine para resaltar, pero no creo que se muestre un movimiento como Caliwood, es decir, hay gran cine bogotano y nos faltaría reconocerlo como tal".

 

Sin duda alguna, los capitalinos han sido parte del crecimiento del cine nacional y Bogotá el escenario de salida para que muchos hayan logrado traer al mundo producciones memorables que continúan en constante crecimiento. El listado de la gente trabajando por el desarrollo de la industria nacional capitalina es largo y lo es porque hay decenas de personas talentosas detrás de cada producción.

Quizás Cuervo tenga razón y podamos pensar en ponerle un nombre a todo lo que está emergiendo desde la capital del país o quizás solamente necesitemos tener un sentido de pertenencia más fuerte frente el movimiento que se está gestando desde hace muchos años en la capital.

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