"Boyiwood": Hablemos del cine boyacense


Paola Arcila Perdomo
22 / 11 / 2017
Imagen de la cinta "Señorita María, la falda de la montaña"

Por: Paola Arcila

Crear una cultura alrededor del cine no es tarea fácil, sin embargo, en Colombia hemos tenido diferentes personas que le "han metido el diente" al crecimiento del cine nacional y a su evolución. El cine boyacense no ha sido diferente. Se necesitan de muchas manos y de muchos años de trabajo para que haya un desarrollo notable en la industria y para que se comience a hablar de "un tipo de cine específico" o de "una mirada que identifique creaciones desde un lugar determinado".

Imagen del documental Proyecto espantapájaros

Sin embargo, en el departamento de Boyacá se trabaja duro en el tema desde hace algunos años con producciones como 'Cenizas de amor' (1992) del director Pablo Mora, que retrata las costumbres, los hábitos y los valores de los boyacenses desde su carácter sociológico, o 'La gran charada' (1995), del director boyacense Gabriel Guzmán, una cinta filmada en blanco y negro en 16 milímetros y con un costo de 45 mil dólares, que fue grabada en la capital de Boyacá, en Villa de Leyva y en Bogotá, abrieron el espectro a la realización de cine en el departamento.

También hay que recordar el documental 'Proyecto espantapájaros' (2005) de Alejandro Araque, un trabajo de campo que se realizó en la región del Valle de Tenza, en los municipios de Garagoa, Guateque, Macanal, Chinavita y Sutatenza. Una producción que incluye la cartografía entre el sujeto y el territorio, desde la acertada visión del director.

Dichas producciones son tan solo un trozo de una industria naciente que aún tiene mucho por recorrer, voces que han dado fuerza al cine boyacense, voces como la del director Gustavo Nieto Roa quien ha realizado grandes aportes a la producción del cine nacional. El boyacense, nacido en 1942, tiene una larga carrera en la que contamos con 15 largometrajes, seis miniseries, cuatro telenovelas y decenas de documentales.

Si pensáramos tan solo en los largometrajes hablaríamos de una carrera extensa y memorable desde su primer producción: 'Aura o las violetas', un filme realizado en Buenos Aires, El Socorro, Cartagena y Bogotá, presentándonos una historia basada en el texto homónimo y primera novela de José María Vargas Vila.

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Otra de las cintas más recordadas del director es 'El taxista millonario', un filme que contó con una taquilla exitosa y que nos presenta la mirada del tunjano, cinta de la que él mismo nos habló hace algún tiempo:

Además de filmes como 'El inmigrante latino, 'Caín', 'Un hombre y una mujer con suerte', 'Entre sábanas' y su más reciente cinta 'Mariposas verdes', el director nos invita a pensar en un cine estructurado que nos pone en el radar la mirada del boyacense.

"La patria de uno, en realidad es por donde uno pasa"

Rubén Mendoza

Otras obras significantes en la historia del cine colombiano son las del director tunjano Rubén Mendoza, quien aunque dice no saber nada del cine boyacense o al menos "nada profundo que no sea especulación", si ha construído una prolífica carrera con filmes como 'La sociedad del semáforo', 'Tierra en la lengua, 'Memorias del Calavero' o su más reciente documental 'Señorita María: la falda de la montaña' grabada en Boavita (Boyacá), lo que, en últimas, ofrece otro ángulo a ese cine nacional desde el lente boyacense.

Para ver más: Las facetas de Rubén Mendoza

 

En esta lista de directores también debemos destacar el trabajo de Sandra Molano, quien con sus producciones, el cortometraje de ficción 'Elias' y el documental 'Defensora pública', los dos ganadores de reconocimientos por parte del Fondo de Desarrollo Cinematográfico, logran dar un impulso más al cine boyacense.

Y es que la historia de la directora es bastante interesante por ser la primera mujer en estudiar Cine y Televisión en la Universidad Nacional en Bogotá. Con orgullo y con una sonrisa recuerda que no solo debió luchar con el estereotipo de ser mujer, sino con los comentarios por venir del campo y además, en su lugar de origen, con el tema de que todos pensaban que arreglaba televisores.

Pasaron años y después de trabajar en grabaciones de "BBC: Bodas, Bautizos y Casamientos" como ella misma lo relata, logró sacar adelante una carrera cargada de logros que lleva más de 20 años y que cuenta con un recorrido no solo como directora sino como guionista. Décadas que nos llevan a ver producciones como 'Elias que pueden hacernos ver que el cine en la región continúa avanzando.

 

En cuanto a su opinión sobre el presente y futuro del cine boyacense, la directora asegura: "La verdad, el cine boyacense comenzó a emerger gracias al SENA cuando llegó la carrera en producción audiovisual, es justo ahí cuando nació el interés en los habitantes (...). Siento que la cultura boyacense es individualista y egoista y esta clase de trabajo se debe hacer en equipo, no deberíamos fragmentarnos, al contrario, para impulsar ese interés deberíamos estar más unidos. Lo bueno está en que igual se está trabajando y si logramos estar juntos se puede. Boyacá despertó, fue un despertar tardío pero está bullendo, ahí hay hambre de una oferta cultural", concluye.

No dejes de ver el tráiler del documental 'Defensora pública:

 

Ahora bien, hay otro tema del cual debemos hablar y es el de los festivales de cine que se están realizando en Boyacá, voces que merecen ser destacadas, como la de Mónica Juanita Hernández, directora del Festival de Cine de Tunja (FICTU), que llegó a su segunda versión y que se celebró este año del 2 al 6 de noviembre. Le preguntamos a la directora cómo ve el presente y el futuro del cine boyacense y ella asegura que "es un movimiento muy incipiente aún. Existen varios trabajos audiovisuales realizados empíricamente, aprendiendo de la prueba y el error. Estamos en un proceso de aprendizaje y formación pero sobre todo de reconocimiento, identificación, enamoramiento de nuestra región, de nuestros personajes, de nuestras costumbres y los espacios que queremos mostrar".

Sin embargo, a pesar de ser una industria casi que en pañales, la directora le da un aire de aliento a las producciones realizadas en el departamento, Hernández asegura que "afortunadamente, y esto lo digo con la experiencia que nos ha traído el FICTU y el mismo hecho de rodar en nuestro departamento, es que en Boyacá hay una nueva generación de jóvenes en formación, con muchas ganas de aprender, llenos de inquietudes, con ideas maravillosas y procesos creativos muy interesantes, pero sobre todo de profesionalización de la naciente industria cinematográfica, lo cual nos llevará sin duda alguna al crecimiento audiovisual y cinematográfico del departamento. Éste camino es largo y tedioso pero estoy segura que son las nuevas generaciones, aquellas que están en procesos de formación, las que convertirán a nuestro departamento en una ventana sólida y relevante de la cultura cinematográfica nacional y mundial".

Es importante anotar que la directora de FICTU predica y aplica, porque también ha grabado en el departamento y fue ganadora de la convocatoria de Relatos regionales del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Proimágenes Colombia con su cortometraje 'Zapatillas' en 2016, una producción que nos presenta un cine desde la montaña para el mundo entero. Aquí las imágenes de la grabación de dicha producción.

Otro de los festivales nacientes en Boyacá es Villa del Cine que este año le apostó a la diversidad y hace una fuerte apuesta al séptimo arte. Este festival que comenzó como algo local se expandió ahora a las universidades, escuelas de la región y otros departamentos.

Un interesante detalle del festival es que realizan talleres de formación y gestión social en la que van a los colegios de Alto Ricaurte, región conformada por Villa de Leyva, Gachantivá, Ráquira, Sáchica, Santa Sofía, Sutamarchán y Tinjacá, para dictar tres tipos de talleres cinematográficos que buscan sembrar en los niños boyacenses el interés cinematográfico para que, como lo comentan ellos mismos "que los chicos crezcan sintiendo su tierra como fruto del trabajo de sus padres y que quieran hacer, enseñar y nunca dejar de aprender para vivir siempre en un lugar mejor".

Además y no menos importante está el también Festival Internacional de Cine Independiente de Villa de Leyva, un evento que busca aportar al desarrollo cinematográfico y formación de públicos con la exhibición de películas que cuenten con una narrativa auténtica y con identidad.

Un festival que cumple más de una década y que poco a poco ha logrado su lugar en el país con exitosos resultados cada vez que finalizan una edición. Año a año se enfocan en el cine independiente, de bajo presupuesto y en búsqueda de nuevos realizadores en la que todos sus actividades son gratuitas, en el que las proyecciones se hacen en los parques y sobre las paredes blancas del lugar y en que la inclusión es ley, incluso para los más chicos que pueden jugar a ser directores o camarógrafos.

Pues bien, es así como vemos una industria naciente, a la que hay que meterle la mano sí, pero también de la que hay que reconocer que se están haciendo cosas, y muchas, para poder impulsarla.

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