"El Pacífico es el jazz del siglo XXI": Yuri Buenaventura


Sherly Montaguth Gonzalez
19 / 12 / 2017
Yuri Buenaventura cantando en concierto
Yuri Buenaventura cantando en concierto
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El salsero vallecaucano Yuri Buenaventura lleva muchos años construyendo memoria con su música y llenando conciertos en Europa. Aún así no suena en la radio comercial de Colombia.

En nuestra memoria salsera, los colombianos compartimos muchas canciones que de alguna manera han dejado huella en nuestra identidad. Canciones que recordamos con cariño y que añoraríamos al vernos enfrentados a la lejanía en otras latitudes porque han acompañado nuestras fiestas y nuestros desamores.

Días de fiesta y de romance con canciones como Rebelión y Noche de arreboles de Joe Arroyo; Oiga, mire, vea o Cada día que pasa de Guayacán Orquesta; Cali Ají y Una Aventura de Grupo Niche; Los Charcos y El Preso de Fruko y sus Tesos, o el clásico Las caleñas son como las flores de los Latin Brothers.

Todas estas orquestas colombianas hacen parte de nuestro cancionero de la colombianidad, pero hay un salsero que ha hecho historia internacionalmente, ha contado nuestras historias, nos ha dedicado canciones y, aún así, no ha sonado fuertemente en la radio del país ni ha reventado los equipos de sonido en todos los hogares: Yuri Buenaventura.

 

 

En los espacios académicos que se han abierto para Yuri Buenaventura se puede conocer más sobre su percepción de la salsa y el mundo. Suele hablar sobre su visión de la música, la ancestralidad, la tradición oral y la importancia de mirar hacia el Pacífico no solo por su cultura musical, sino por su valor en nuestra memoria colectiva.

A través de su historia te contamos porqué es un grande haciendo salsa colombiana hoy, porqué es necesario construir memoria con la música y el porqué es importante entender la necesidad de escuchar artistas del Pacífico colombiano.

El tema también tiene una versión en español que Yuri también grabó, No me dejes más, título que le da nombre al primer documental hecho sobre el salsero.

 

Le salsero français

Yuri Buenaventura, el cantante y artista, nació en París, Francia.

Huyéndole a la violencia de su región partió a París, ciudad que lo vio dormir en sus calles, cantar en su metro y pasar los trabajos propios de un inmigrante latino que no hablaba la lengua nativa.

En Europa aprendió a tocar instrumentos y allí mismo, desesperado por su mala racha y por la ausencia de los aires de Buenaventura, reclamándole a Dios por tantos sinsabores, se lanzó al río Sena con el bongó amarrado al cuerpo para dejarse ir. Allí mismo descubrió que tenía una voz que podía usar para cantar.

En París descubrió uno de los temas más populares de la canción francesa, Ne me quitte pas, una de las canciones más versionadas de la música moderna y una de las más bellas canciones de amor. Compuesta por el belga Jacques Brel tras terminar con su amante, la artista francesa Zizou, la canción se lanzó en uno de sus discos en 1959 y rápidamente se convirtió en un éxito que catapultó la carrera de Brel.

Esa canción también es la responsable de haber lanzado la carrera de Yuri Buenaventura. Tras llevarla a la sonoridad salsera, la grabó en un demo que sonó casualmente en una emisora francesa mientras un editor de música iba en un taxi. La escuchó, le gustó, le pareció la versión más genial de la canción y el resto es historia.

 

El tema de la memoria es importante porque nuestro país no tiene en cuenta la memoria en términos de política de Estado. La memoria se va borrando como estrategia de dominación y la música no está ajena porque es ejecutada por los pueblos.

Yuri Buenaventura

 

Palo y cuero es un dueto entre Yuri Buenaventura y el sonero puertorriqueño Cheo Feliciano, y es una canción dedicada al poder de la percusión, cosa en común entre ambos ya que los dos iniciaron sus carreras como percusionistas para luego dedicarse al canto.

Cheo Feliciano fue una de las grandes voces de la salsa. Inició su carrera como cantante con el sexteto de Joe Cuba y con Eddie Palmieri, para luego ser catapultado por el colectivo Fania Records.

 

El negrito de la salsa

Yuri Bedoya, el hombre mestizo, nació en Buenaventura, ciudad portuaria en el Valle del Cauca. Creció con los aires del puerto y con los sonidos propios del mar del Pacífico, del tambor y la marimba, en medio del mestizaje de toda una región en la que confluye la herencia negra, la india y la criolla.

Pasó la niñez pensando que era un negro alto y fornido como "El Africano", un personaje de un mito del Pacífico que llegó a suelo suramericano después de provocar el naufragio de la embarcación en la que era transportado como prisionero, así que nunca llegó a ser esclavo. Yuri cuenta que cuando se miraba al espejo no se reconocía, porque no entendía por qué veía un niño de tez clara y delgado si él era un negro grande, como los del Pacífico.

El mito es una ancestralidad que, para Yuri, da sentido al valor del tambor del Pacífico como elemento emancipador porque, para él, los instrumentos arrastran una memoria colectiva de años y años de antigüedad. Por eso también protesta contra el requisito que impone el Festival Petronio Álvarez sobre la marimba de chonta al exigir que esté afinada a 4/40, el estándar internacional, arruinando así la propia memoria del instrumento.

La canción Vuelo es un yambú, sonoridad que hace parte de la rumba cubana. Fue compuesto por Yuri Buenaventura al inspirarse en un sueño que tuvo a raíz de una historia que le contaron. En ese sueño -que se volvió recurrente- se enfrentaba con una anaconda hasta que pudo salvarse tras montarse en ella y ser expulsado sobre la selva.

 

Por ser de tez clara, pasó años preguntándose el porqué él iba a representar con su música a una raza que, por fuera, tenía un color diferente al suyo. ¿Por qué iba él a representar la etnia si no podía?

Ese pensamiento cambió y decidió reconocerse como negro tras una charla con Qasadi -nombre artístíco de David Jenkins- a quién también llaman "El zulú blanco", un joven de ascendencia europea que se crió en Zululandia, una de las provincias de Sudáfrica, y que se dedica a hacer música tradicional maskandi en el idioma local. Discutiendo el tema, el zulú le dijo que en la música, lo importante era el mensaje.

Se cubrió entonces del mito de "El Africano" para viajar a través de esa historia y reconocer que la herencia del Pacífico está en todo a su alrededor y con él mismo, donde sea que estuviera, los mitos, los cuentos, la tradición, los tambores, todo es parte de él.

Yuri Buenaventura y su orquesta interpretando Herencia Africana, un tema de su repertorio, en la Universidad Nacional. 2017.

 

El camino que andó para empezar su carrera artística no fue fácil.

De esas experiencias nació ¿Dónde estás?, una pregunta que miles de personas en el mundo se hacen a diario al contemplar la dureza de su realidad y que terminó convirtiéndose en una canción que confronta la visión de dios al cuestionar su ausencia ante las desgracias de la madre que pierde a su hijo, las del campesino que ha sido desterrado, las del pobre y las del abandonado.

Ver también: La salsa en Colombia: ¿llegó de Nueva York o ya existía?

Yuri Buenaventura interpretando ¿Dónde estás?, canción contestataria en la que reclama la presencia del dios de los desfavorecidos.

 

Salsa para pensar el mundo

Las razones más importantes por las cuales Yuri Buenaventura es, fácilmente, uno de los mejores artistas en la salsa contemporánea, son el contenido lírico de los temas que compone y su versatilidad musical.

Desde los años 90, a propósito del declive de la Fania, el género a nivel mundial experimentó un boom de salsa de letras románticas que se mantiene al punto que, hoy en día, la gente de a pie la aborda como un subgénero al que se refiere como salsa romántica, salsa rosa o salsa de motel.

Ciertamente, en Colombia no fuimos la excepción; el Grupo Niche pasó de un disco como No hay quinto malo, que exploraba diferentes ritmos bajo la sombrilla de la salsa y que tenía un contenido lírico más social, al éxito comercial Cielo de tambores, un disco de salsa romántica, que es un disco musicalmente excepcional con letras rosas. Quizás para los músicos de la década era eso, una cuestión de éxito que se traducía en números. 

Muchos más se fueron pegando a la ola romántica alrededor del globo y de lado quedaron las letras que narraban historias de comunidad, de barrio, de lucha personal, de resistencia y rebeldía. Uno de los pocos que resistió fue Yuri Buenaventura porque, para él, la tradición oral es lo más importante que tenemos, por eso trata de resguardarla.

 

La música me ha permitido conocer mi propia memoria.

Yuri Buenaventura

 

La memoria colombiana es algo que, como artista, siente la responsabilidad de construir.

En una canción como No estoy contigo, le canta a un secuestrado del conflicto armado -que ha azotado al país durante toda su historia moderna- desde la mirada de un familiar que pasa sus días en la incertidumbre y la zozobra.

La inspiración para este tema vino de la historia de vida de Ingrid Betacourt, la político colombiana que lanzó su campaña a la presidencia en 2002 y que estuvo en cautiverio por poco más de siete años. Tras un encuentro con Astrid, hermana de Ingrid, sintió la necesidad de poner esta historia en una canción salsera que pudiera contar el dolor de cualquier familiar que se encuentra alejado de un ser querido.

 

Que secuestraron nuestro amor
y los sueños que construimos,
que te cansaste de esta guerra
donde tú y yo hemos sufrido.
Si tienes miedo, perdóname mi amor...
No estoy contigo.

Letra de No estoy contigo de Yuri Buenaventura

No estoy contigo, tema compuesto por Yuri Buenaventura, inspirado en el secuestro o desaparición forzada, uno de los peores flagelos que ha azotado a Colombia en su historia de violencia.

 

La versatilidad musical de Yuri Buenaventura se palpa en cada canción y en su gran habilidad para viajar a través de diferentes sonoridades de la salsa al dar su mensaje. 

Sus letras y su potente voz acompañan composiciones que van desde la salsa dura que tanto ama Colombia y el latin jazz que suena internacionalmente, hasta el son montuno y el bolero, dos géneros afrocubanos que poca producción musical tienen hoy, pero que son base de ritmos populares en la actualidad como la salsa y la balada, respectivamente. Para Yuri, una orquesta que toque salsa debería ser capaz de desacelerar su sonido para construir un son y, un bolero que no tenga el sabor afro, es balada.

Quizás una de las mejores canciones para comprender la magistralidad de Yuri Buenventura es Banano de Urabá, una canción de su autoría que recuerda la sangrienta historia de esta región bananera, aportando así a la construcción de memoria a través de la música. El mismo tema inicia con aires de bolero, se desarrolla, explota en salsa y luego da paso a arreglos jazzeros sobre base de son montuno. 

Su música mantiene vivos diferentes sonidos afro que a veces parecieran extintos a través de arreglos o de la construcción completa de la canción. Sus letras mantienen viva nuestra historia al cantar temas con letras de contenido social y cultural.

Leer también: ¿Cómo reconocer la diversidad de la afrocolombianidad?

El tema Banano de Urabá, composición original de Yuri Buenaventura.

 

Otro tema importante para reconocer a Yuri es Salsa dura, canción que tiene en su letra la relevancia cultural de la salsa rápida en nuestro país, especialmente en la región del Pacífico.

Con la llegada de los artistas latino-neoyorquinos de la salsa a Colombia, la región halló una identificación en el mensaje y en el poder sonoro de la explosión de metales de la salsa setentera, convirtiendo a Cali en embajadora de la salsa y en dueña de un estilo frenético para bailarla.

Reconociendo la natural relación entre los veloces pies colombianos y la música potente, compuso entonces este tema que le dedica a la salsa que gusta en su natal Buenaventura y que, incluso, mezcla con la majestuosidad del arpa del joropo llanero en esta genial versión en vivo:

Yuri Buenaventura y su orquesta interpretando el tema Salsa dura en el Festival de Rio Loco Ville en Tolouse, Francia. En su show, Yuri también es embajador del estilo colombiano para bailar salsa que nació en Cali. Cada tema va acompañado de una coreografía que ejecuta con sus coristas para mostrar en las tarimas internacionales los brillos y figuras que identifican nuestro baile salsero.

 

La música del Pacífico

A pesar de asumir su herencia y de ser embajador de nuestras historias, Yuri Buenaventura no se le mide a hacer música folclórica del Pacífico. 

Ha escrito canciones de folclor y de hecho grabó uno, Tiito, un currulao que narra un escenario en el que los hombres de la región se alejan de sus familias para adentrarse por días en la espesa selva del Pacífico para conseguir madera y frutos.

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Del álbum Yo soy se desprende el tema Tiito, un currulao que es la única canción folclórica que Yuri Buenaventura ha grabado hasta el momento.

Desde entonces, ha coqueteado con el repique de la marimba de chonta en shows en vivo pero no se dedica a hacer la música representativa de región porque siente que no lo merece y que es un lugar que deben ocupar quienes están allá viviendo la marginalidad y la violencia que sigue acosando al pueblo afrocolombiano.

 

Yo no hago folclor porque la gente allá le está poniendo el pecho a las balas. La responsabilidad de tomar eso es asumir también el costo de la resistencia de la gente allá.

Yuri Buenaventura

 

Leyenda viva

Yuri Buenaventura es un éxito en Europa y llena espacios en festivales internacionales, pero en Colombia no es más popular que otras orquestas. Mientras en Francia fue galardonado por la Gran Orden del Ministerio de Cultura, en nuestro país no se encuentra en los listados de la radio.

Sin embargo, eso no es un problema. Yuri Buenaventura ha venido a reclamar el espacio que merece entre la audiencia colombiana y prueba ello fue el magnífico show que dio en la tarima del Festival Salsa Al Parque 2017, en pleno corazón de la capital, ante más de 38.000 asistentes que fueron testigos de su inagotable talento.

Yuri seguirá haciendo la salsa que ya pocos hacen porque no quieren o porque no pueden. Esa salsa que juguetea con los ritmos afrocubanos y modernos sin perder la habilidad técnica; salsa que no ha perdido la calidad contestaria que le dio origen en el fogón que la cocinó; salsa que no sacrifica el crucial papel que tiene la música en la preservación de la memoria latina ante la necesidad de crear hits radiales.

La salsa yo la asumo como un elemento comunicador de los latinos, el poder dialogar el mismo idioma. Es la música que nos une para podernos entender. Es un solo idioma.

Yuri Buenaventura

Desde la visión de músico que tiene Yuri, en el Pacífico se encuentran todos los elementos para que su música sea el jazz del siglo XXI.

Entonces, la invitación no es solo a escuchar la música que ha producido Yuri Buenaventura desde la distancia y tras tantos años de carrera artística. También se extiende a darle un espacio en los reproductores de música a los sonidos que producen personajes como Hugo Candelario, del Grupo Bahía, y Esteban Copete y su Kinteto Pacífico.

Es la música del Pacífico el sonido de resistencia de la actualidad, rico en matices melódicos, golpe, sabor e historia.