Historias de diversidad en 'La otra orilla'


Paola Arcila Perdomo
26 / 05 / 2017
Serie

La otra orilla

La otra orilla
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Llegó el momento para hablar de diversidad y un gran ejemplo de esto es la serie 'La otra orilla', una producción ficcionalizada pero que nos expone casos reales relacionados con la comunidad LGBTI.

Esta serie narra la historia de un joven estudiante de derecho que se entera de que su hermano gemelo es gay. Tratando de resolver las dudas e inquietudes que esto le genera, empieza a investigar sobre los derechos de la población LGBTI en Colombia y a reconocer escenarios relacionados con historias de vida que encuentra en sentencias judiciales que se han fallado a favor de dicha comunidad.

Con diversas puestas en escena, cada capítulo de 'La otra orilla' recorre diferentes escenarios y describe el panorama actual que busca la igualdad y el respeto por los derechos de las personas sexualmente diversas en Colombia.

La serie, que siempre gira alrededor de la historia de los gemelos, dirige su mirada hacia diferentes momentos en la vida de un ser humano desde lo legal y lo personal, es así como realizan un recorrido por diferentes escenarios y situaciones que comienzan desde la perspectiva que se tiene en los colegios para, posteriormente, hablar de las uniones de hecho entre homosexuales, además de ahondar en el tema de la intersexualidad, el transgenerismo, los límites entre lo privado y lo público y terminar con la adopción y el cuidado hacia los niños.

Un joven barbado mira directo a la cámara

Para profundizar en la historia de 'La otra orilla' hablamos con Mauricio Sierra, actor que representa a Pedro, el gemelo hétero, quien es el hilo conductor y principal narrador de la serie.

Sierra comenta que, al igual que en la serie, su vida está compuesta por contrastes, pues creció en una familia paisa conservadora, se educó con jesuitas humanistas y fue a un pregrado con maestros que pertenecieron a los movimientos comunistas en Bogotá.

Sin embargo, aclara que dichos contrastes y debates son necesarios para indagar la integridad del ser humano. Es así como el actor, maestro en arte dramático y docente, repondió a esta entrevista para encontrar la esencia de 'La otra orilla'.

Señal Colombia: 'La otra orilla' nos cuenta la historia de un hombre que se entera a los 25 años que su hermano gemelo es gay. Frente a este planteamiento, ¿cómo se genera la aceptación de dicha situación?

Mauricio Sierra: Creo que el aporte que tiene 'La otra orilla' es entender la aceptación sobre la diferencia como un proceso que para unos toma más tiempo que para otros, según las experiencias, pero mientras haya disposición es posible entender al otro.

Pedro asume esta situación indagando casos reales en diferentes ámbitos de la vida como la educación, la salud, las leyes y la recreación, donde ha habido discriminación o rechazo porque alguien se reconozca sexualmente diferente.

Dos estudiantes de colegio conversan en las sillas de un auditorio, un joven los observa

SC: En la serie que hay capítulos en diferentes escenarios de la vida, ¿cómo se plantea la posición del personaje?, ¿cuál es el papel que juega la familia para hacer valer las libertades que le corresponden a la comunidad?

MS: La posición de Pedro es como la de un explorador que, con respeto, se va acercando a experiencias de otras personas, de las cuales va aprendiendo y reconociendo las leyes que pueden garantizar los derechos a su hermano y a cualquiera que se identifique con la comunidad LGBTI.

La familia como el núcleo donde forjamos nuestra personalidad es fundamental para estos procesos, pues pueden ser quienes nos apoyen para exigir, con respeto, los derechos que todos tenemos. Por el amor y el sentido que para Pedro tiene la relación con su hermano, considero que su indagación toma mayor valor, porque no es un estudio distante y frío, sino motivado por ese vínculo tan fuerte que tiene al crecer con su hermano.

Un joven separa a dos hombres que estaban peleando

SC: Respecto al personaje de Pedro, ¿qué cree que fue lo más difícil de afrontar?

MS: Hablar sobre sexualidad, genitales, afectividad y comportamientos sociales siempre me ha emocionado y me gusta hacerlo con las personas más cercanas en mi vida, porque no creo que sean temas que haya que esconder o mitificar.

Sin embargo, cuando me plantearon este reto para televisión me debatía entre: primero, las polémicas que esto aún desata en nuestra sociedad; segundo, mi imagen personal y tercero, el gran aporte que puede ser visibilizar casos reales para la vida de todos. Considero que los derechos de la comunidad LGBTI no solo afectan a quienes se reconocen diferentes, sino a todos, pues, finalmente, la convivencia y el respeto son temas de toda la sociedad. Creo que éste último fue el argumento que me convenció para presentar 'La otra orilla'.

En mi vida ya había pasado por procesos de aceptación similares a los que asume el personaje, pero la serie implicó entender este proceso no como el mío, Mauricio, sino como el de Pedro. Era ponerse en el rol de quien descubre algo nuevo, algo a lo que no estaba acostumbrado o que no esperaba en su vida.

Letras escritas con los colores del arcoíris sobre un fondo negro

SC: En 'La otra orilla' hay una búsqueda por parte de Pedro que avanza a medida que transcurre la serie. ¿Cómo comienza esa búsqueda y cómo se plantea la reconsideración de una posición, o mejor aún, cómo generar empatía frente a estas situaciones?

MS: El hecho de acercarse a estos casos sobre discriminación generan en el personaje oportunidades de reconocer y aprender nuevas concepciones de vida. La empatía creo que es gradual, no es un hecho inmediato. Pero cuando se reconoce a quién tengo al frente como un ser humano, sin tener que enumerar la cantidad de diferencias que hay entre los dos, es más fácil acercarse, compartir y entender que todos tenemos igualdad de derechos.

SC: Por favor cuéntenos sobre el desarrollo de la serie y la puesta en escena que se realiza a manera de performance

MS: Creo que la propuesta visual dinamiza estos capítulos pues propone otras formas de contar las historias, formas que quizás estemos más acostumbrados a ver en escenarios teatrales y que ayudan a concentrarnos en un gesto, un movimiento o una palabra que puede hacer más pedagógico, sin ser aburridos, cada uno de los capítulos de 'La otra orilla'.

Son interpretaciones más poéticas de los conflictos que día a día vive la comunidad LGBTI y que necesitan ser mostrados para que todos cuestionemos nuestra capacidad de apertura frente a este tipo de situaciones.