"Nos vemos, papá": un retrato de la nostalgia


Paola Arcila Perdomo
25 / 02 / 2018
Cecilia Suárez en "Nos vemos, papá".
Cecilia Suárez en "Nos vemos, papá".

La cinta de la mexicana Lucía Carreras se puede calificar como un drama psicológico e intimista que nace de la sorpresiva muerte del padre de Pilar, interpretado prodigiosamente por Cecilia Suárez. Nos vemos, papá es un filme para el que se debe estar preparado, porque toca temas bastante complejos. Te contamos al respecto.

Nos vemos, papá
Sábado 25 de agosto, 10:00 p. m.

 

La película cuenta la historia de Pilar, una mujer que rodea los 30 años y que vive con su padre, la única figura familiar que tiene después de haber perdido a su madre cuando aún era muy pequeña, y un hermano, del cual es bastante lejana. Repentinamente su padre muere y ella no solo pierde a su ser amado sino su noción del tiempo sumergiéndose en un mundo del que solo ella es dueña.

Niña abraza a su padre en la película "Nos vemos, papá".

 

Pilar vive dos estados, la primera es la tristeza que la consume y que le va dando, extrañamente, una razón para vivir; y la segunda, es la idea de que encerrarse en casa es la mejor opción para no perder la imagen de su padre.

Nos vemos, papá es un filme que nos pone a pensar en esa delgada línea entre la lucidez y la locura, es una cinta pausada pero atormentada, donde la cotidianidad se vuelve, contradictoriamente, poco habitual. Una película gris en la que el espectador queda atrapado entre la emotividad de la situación y la fragilidad mental de la protagonista, entre el dolor de perder a un ser querido y el amor del recuerdo.

Con temas como el duelo, la locura, la soledad y la tristeza, la directora plantea una cinta innovadora que resignifica el valor de la familia y el poder de escuchar las voces cercanas que muchas veces son ignoradas y de paso, silenciadas.

 

Sobre la directora

Nos vemos, papá fue la ópera prima de Lucía Carreras quien, años antes, había estudiado Ciencias de la comunicación en Guadalajara y una maestría en guión de la Universidad Intercontinental en la Ciudad de México.

La directora, que además realizó estudios de género, dirección de actores y montaje, también fue guionista de dos grandes filmes: en el 2010 participó en Año bisiesto dirigida por Michael Rowe y en el 2013 en La jaula de oro, dirigido por Diego Quemada-Diez, filme con el que ganó el Premio Ariel a Mejor guión original.

No te pierdas: La jaula de oro, un sueño americano hecho trizas

Pero ahí no termina su historia, en el 2015, Carreras dirigió La casa más grande del mundo junto a la guatemalteca Ana V. Bojórquez, donde retratan con imágenes espectaculares la infancia femenina de la comunidad maya en la etnia mam de la Sierra de los Cuchumatanes. Un filme en el que la producción fue complicada, no solo por el viaje y lo complejo de las locaciones, sino por el frío inclemente, la dirección de los niños y el control de los rebaños, esto último porque las ovejas son parte importante de esta historia.

 

En el 2016 la directora trajo al mundo Tamara y la Catarina, una historia que cuenta la vida de dos mujeres solitarias que, en medio de su invisiblidad, deben vivir juntas forjando una relación más fuerte de lo que imaginan. Una película que si bien es muy dura de ver, también es emocionante porque presenta la condición humana tal cual es.