El boxeo: un deporte que ha dado la pelea en el cine


Fabián Giraldo Alzate
08 / 11 / 2017
Boxeo
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No en pocas ocasiones el séptimo arte ha recurrido a las historias de los cuadriláteros y sus protagonistas. Conoce la relación entre el deporte de las narices chatas y la pantalla grande.

La relación del boxeo y el cine es mucho más vieja de lo que puedes creer. Resulta que el “deporte de las narices chatas” ha sido retratado en la pantalla grande desde los orígenes mismos del séptimo arte.

A lo largo de la historia del cine, la industria se ha encargado de retratar las historias del box desde diferentes ángulos, valiéndose de todo tipo de géneros, desde el drama hasta la comedia, pasando por la parodia, contando historias reales y otras ficcionadas para ilustrar la cultura pugilística.

Dentro del cine se estima que se han producido y lanzado más de 500 películas sobre deportes, siendo el boxeo el deporte más popular dentro del subgénero deportivo con cerca de 150 películas. Eso es una muestra de todo el interés que esta disciplina pugilísitica despierta tanto en productores y realizadores como en los espectadores.

A propósito de la presencia en nuestra parrilla de las películas El manantial de las fieras y El último asalto, quisimos explorar un poco más la relación que boxeo y cine han tenido a lo largo de la historia para que entiendas un poco mejor la cultura pugilística y la visión cinematográfica de este deporte. Ponte cómodo y empecemos el recorrido.

 

Los primeros rounds

Escena de Charles Chaplin en El campeón (1914).

 

En 1891, en los albores del cine, el boxeo era materia de interés para la naciente industria del cine. Por aquel entonces, William K.L. Dickson y William Heise grabaron el cortometraje ‘Men boxing’ (Hombres boxeando, en español), sin embargo, esta grabación nunca llegó a ser exhibida al público como si lo haría en 1894 el filme ‘Leonard-Cushing fight’ (La pelea Leonard – Cushing, en español), el cual recreaba una pelea de boxeo.

En el final del siglo XIX, más exactamente en 1899, el cine volvía a poner sus ojos en el cuadrilátero para presentar la primera pelea filmada bajo techo y con luz artificial. Se trató de ‘Jeffries-Sharkey Contest’ (La competencia Jeffiers-Sharkey).

Ya en el siglo XX, en en 1903 vería la luz la primera historia ficcionada en el cine alrededor del box, se trató de la comedia ‘La escuela de boxeo del profesor Langtry’, película considerada como la precursora del subgénero cinematográfico.

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Kevin Mitchell, periodista y autor, escribió en The observer una explicación clara de lo que el boxeo ha representado para la industria del cine: “Lo que la industria del cine entendió sobre el boxeo es que es un regalo para los cinematógrafos. Al identificar el ring de boxeo como un escenario conveniente para su nueva cámara, Edison vio en el recinto de su pequeño estudio una conexión entre la imagen y la realidad: el boxeo encaja en la pantalla tanto físicamente como en la narrativa. Funciona en ambos sentidos”.

Mitchell agrega: “El ring no es para nada un círculo: tiene cuatro esquinas y la acción está contenida en un espacio que a duras penas abarca 20 pies cuadrados. No hay misterio en porque Edison escogió filmar el boxeo. La primera imagen en movimiento de hombres en un ring fue captura, en 30 cuadros por segundo en una cinta de tres cuartos de pulgada, por la versión primaria de Edison en su laboratorio de New Jersey en 1891”.

 

Golpes contundentes

Ya entrados en el siglo XX, los directores de cine encontrarían en el boxeo las historias ideales para narrar. Después de la película de La escuela de boxeo del profesor Langtry en 1903 no sería sino hasta 1915 que el cine volvería a ocuparse del deporte de las narices chatas y lo haría de gran manera.

El archirreconocido Charles Chaplin estrenaría El campeón, una película que incorporaría muchos de los elementos comunes de las historias que se narrarían después en el cine sobre el boxeo: un protagonista fracasado que encuentra en sus puños la redención y el camino a una nueva vida.

En 1930, el actor cómico inglés volvería a montarse en un cuadrilátero en Luces de la ciudad entregando una de las escenas más memorables y divertidas del pugilismo en el séptimo arte.

 

Pero regresando a la línea de tiempo que nos ocupa, después de ‘El campeón’, en 1919 se estrenaba Lirios rotos de D.W. Griffith (puedes verla completa aquí), una película muda dramática que permitió la consolidación del subgénero boxístico dentro del cine pues no era nadie más que el considerado “padre del cine moderno” quien se ocupaba de contar una historia alrededor del lado más crudo del pugilismo.

Escena de ‘"Lirios rotos"’ (1919) de D.W. Griffith

Escena de Lirios rotos (1919) de D.W. Griffith.

 

En 1926 otro gran nombre de la historia del cine se metería dentro de las historias del cuadrilátero: se trató de Buster Keaton, recordado como uno de los mejores directores y actores del cine mudo, que en Battling Butler, llamada El boxeador en español, narró la picaresca historia de un millonario que se hace pasar por campeón de boxeo para lograr la aceptación de los padres de la mujer de sus intereses.

Un año después, otro nombre que por aquel entonces empezaba a sonar fuerte en la industria cinematográfica británica, y que terminaría por ser considerado el mejor director en la historia del cine del Reino Unido, realizó una película sobre boxeo que consolidaría su nombre entre el público. El nombre es Alfred Hitchcock y la película es El ring.

The Ring (1927) de Alfred Hitchcok

 

Esta película, considerada por críticos y estudiosos del cine como una de las mejores de la etapa muda del cine de Hitchcock, cuenta la historia de un triángulo amoroso en el que dos boxeadores luchan por el amor de una mujer.

Después de estos títulos, el boxeo tendría numerosas apariciones en la pantalla grande: Guantes de boxeo (1929) de Robert A. McGowan, El campeón (1931) de King Vidor, Direct au cœur (1932) de Alexandre Arnaudy y Roger Lion, The Prizefighter and the Lady (1933) de Howard Hawks y W. S. Van Dyke, Golden Boy (1939) de Rouben Mamoulian, Io, suo padre (1939) de Mario Bonnard, City for conquest (1940) de Anatole Litvak y Jean Negulesco y Gentleman Jim (1942) de Raoul Walsh, demostraron que la disciplina pugilística tenía muchas historias por ser contadas. Fue entonces que la industria fílmica latinoamericana puso sus ojos en el box.

 

Los latinos se meten al ring

Trailer de Campeón sin corona (1945) de Alejandro Galindo.

 

Si hay una región del mundo donde el boxeo tiene arraigo es en América Latina. De este subcontinente han surgido numerosos campeones y todo tipo de historias que desde los cuadriláteros han nutrido la cultura popular, por eso no es de extrañar que, desde este rincón del planeta, los directores y productores del cine se animaran a contar desde su óptica las historias del deporte de las narices chatas.

Sin lugar a dudas, México es el país del subcontinente que mejor provecho ha sacado al pugilismo en el séptimo arte, siendo el que mayor número de películas sobre boxeo ha estrenado a lo largo de la historia y siendo, además, el pionero en Latinoamérica de este subgénero.

En 1945 se estrenó Campeón sin corona de Alejandro Galindo, la primera película sobre boxeo producida en tierras latinas. La película retrataba la vida del boxeador Rodolfo Casanova y según Emilia García Riera en su texto Historia documental del cine mexicano asegura que a pesar del poco éxito que logró entre la audiencia, la crítica si se apercibió de la real importancia de este filme al ser “probablemente la mejor película de ambiente urbano y de barrio hecha hasta el momento por el cine mexicano”.

Póster promocional de "Campeón sin corona" (1945) de Alejandro Galindo.

Póster promocional de Campeón sin corona (1945) de Alejandro Galindo.

 

En el 49, Chano Urueta contribuiría al naciente interés de la industria cinematográfica mexicana al presentar la película El gran campeón. Cuatro años después, en el 53, el director Ismael Rodríguez estrenó Pepe El Toro, una película que marcaría tendencia en su momento al ser protagonizada por la más grande estrella del cine mexicano de entonces: Pedro Infante.

 

Escena de la película Pepe El Toro (1953) de Ismael Rodríguez

 

Después llegarían otras películas también de factura mexicana: El boxeador (1958) de Gilberto Gazcón, Guantes de oro (1961) de Chano Urueta, Campeón del barrio (1964) de Rafael Baledón y Llanto, risas y nocaut (1974) de Julio Aldama.

En 1980, Rodolfo de Anda dirigió Buscando un campeón, un remake de Guantes de oro de Chano Urueta en la que se cuenta la historia de un grupo de viejos boxeadores que encuentran a un joven bueno para el deporte y entre todos lo entrenan hasta hacerlo campeón.

Escena de El manantial de las fieras (1982) de Ramiro Meléndez.

 

En 1982 Colombia haría sus dos únicas contribuciones al subgénero con dos producciones dirigidas por Ramiro Meléndez, se trató de El último asalto y El manantial de las fieras. Ambas películas abordan la historia de un boxeador y su entrenador, quienes luego de huir de su pueblo para buscar un mejor futuro, deben enfrentarse a las trampas de las mafias del boxeo y de empresarios corruptos, situaciones que no los dejan lejos de muchos inconvenientes.

Estas películas contaron con la participación de Pacheco, Ronald Ayaso, Hugo Pérez, Fabián Aranza y Leonor González Mina y con el libreto de Jairo Aníbal Niño.

En cine nos vemos: El último asalto (1982) de Ramiro Meléndez.

 

A estas películas le siguieron Las glorias del gran Púas (1984) de Roberto G. Rivera que adaptaba el libro homónimo de Ricardo Garibay en el que retrata la vida de Rubén "El Púas" Olivares, considerado uno de los mejores boxeadores de la historia; y Nocaut (1984) de José Luis García Agraz.

En el 93, el director y cantante argentino Leonardo Favio dirigió y presentó Gatica, el Mono, película que narra la vida del boxeador argentino José María Gatica, desde sus años de infancia hasta su trágico fallecimiento en Buenos Aires en 1963.

Después de esto empezaría una sequía de filmes boxísticos que se extiende hasta hoy y que solamente ha sido rota por la película Puños rosas (2004) de Beto Gómez.

Fragmento Gatica, El Mono (1993) de Leonardo Favio.

 

Ganando premios por nocaut

Mientras en Latinoamérica el interés por el boxeo en el cine ha ido de más a menos, en Hollywood poco a poco fueron encontrándole más el gusto a las historias del cuadrilátero y empezaron a hacer megaproducciones que marcaron la historia y que llevaron el cine de deportes a las grandes ligas compitiendo y ganando en los certámenes fílmicos más importantes, como los Premios Óscar.

Trailer de Marcado por el odio (1956) de Robert Wise.

 

Quizá la primera gran película que marcaría la historia del cine de boxeo contemporáneo sería Marcado por el odio (1956) – Somebody up there likes me, en inglés – del director Robert Wise, primera película del subgénero en obtener un Óscar (Joseph Ruttenberg fue galardonado con el premio a mejor fotografía).

La historia de la vida del mítico boxeador tenía todos los ingredientes para ser exitosa, incluso originalmente iba a ser protagonizada por el legendario James Dean pero su trágica muerte le abrió las puertas del protagonismo a Paul Newman quien, a la postre, también se convertiría en un ícono de Hollywood.

A esta película le seguirían otros filmes: Más dura será la caída (1956) la última película protagonizada por el ícono del cine Humprey Bogart y Fat City (1972), película que logró la segunda nominación a los premios Óscar de una película de boxeo (Susan Tyrell fue nominada como mejor actriz secundaria, aunque no ganó).

Trailer de Fat city (1972) de John Huston.

 

En 1976 se estrenaría la película que marcaría el género convirtiéndose en un ícono del cine y la cultura popular: Rocky. La película dirigida por John G. Avildsen y protagonizada por Sylvester Stallone ganó tres Oscares (Mejor película, Mejor director y Mejor montaje) además de otros trece premios en certámenes como los Globos de oro, los Ribbon Awards y la New York Film Critics Circle Awards, entre otros.

La relevancia de Rocky, que tendría 5 seculas y un spin off, es tal que actualmente, los medios digitales especializados le reconocen como una película icónica. El portal Imdb califica este filme con 8.1 sobre 10, mientras que Rotten Tomatoes le otorga una calificación de 100% de frescura (máxima calificación otorgada en esa página) y en página web de la BBC, el crítico de cine Almar Haflidason y los usuarios online le otorgan una calificación de 5 sobre 5.

Fragmento de Rocky (1976) de John G. Avildsen.

 

En el 80 se estrenaría la que es considerada por muchos como la mejor película jamás hecha sobre boxeo: Toro salvaje (Raging bull, en inglés) de Martin Scorsese al punto que en la primera versión del top 100 de las mejores películas realizada por el American Film Institute en 1998 ocupó el lugar 24. En la segunda versión de ese top, publicado en 2007, ocupó la 4 posición y la primera entre los deportes.

La película, basada en el libro autobiográfico del boxeador Jake La Motta y protagonizada por Robert De Niro, recibió dos galardones de los Premios de la Academia: mejor montaje y mejor actor.

Kevin Mitchell cuenta que “Scorsese ha dicho que creía que Toro salvaje sería su última película. La hizo en un tiempo cuando creía que se estaba quedando sin influencia en la industria… Todo esto alimentó una rabia en él, según ha dicho. Bajo la inspirada dirección de Scorsese, De Niro le dio a La Motta la clase de rabia monosilábica y la personalidad auténticamente amenazante que hico de la película una obra maestra”.

Trailer de Toro Salvaje (1980) de Martin Scorsese.

 

De 1980 (sin contar las secuelas de Rocky) hay que dar un salto hasta el 2001 para encontrar una nueva gran película sobre boxeo (lo que no significa que en el lapso no se hubieran hecho filmes sobre el pugilismo. De hecho, se hicieron más de una veintena de películas con el box como protagonista).

Fue Alí de Michael Mann y protagonizada por Will Smith en el papel de Cassius Clay/Mohammed Alí la película que puso nuevamente los focos sobre el boxeo. La película recibió dos candidaturas para los Oscar y más de 14 candidaturas en otros premios de los que recibió 7 galardones.

 

Trailer de Golpes del destino (2004) de Clint Eastwood.

 

En 2004 se estrenaría otra película icónica del género: Golpes del destino (Million dollar baby, en inglés), dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Hillary Swank. La película recibió más de 40 premios (entre locales e internacionales), entre los que se destacan los cuatro premios de la Academia, incluyendo mejor película, mejor director, mejor actriz principal y mejor actor secundario.

Un año después se estrenó El luchador (Cinderella man, en inglés) protagonizada por Rusell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti, Craig Bierko y Paddy Considine que retrata la vida del boxeador campeón mundial de los pesos pesados James J. Braddock. Este filme recibió tres nominación a 3 premios Oscar y otras 22 candidaturas a premios, de las que obtuvo 12 premios internacionales.

La siguiente y última película de nuestro recorrido se estrenó en 2010. Ganadora de dos premios de la academia a mejor actor de reparto y mejor actriz entre las 7 nominaciones que recibió, además de dos Globos de oro, El peleador es la más reciente gran película de boxeo que ha llegado a la pantalla grande.

La crítica se desbordó en elogios para el filme. Peter Traves dijo en Rolling Stone que el filme “con un corazón lleno a rebosar, tiene una potencia emocional que casi llega a desbordarse”, mientras que Claudia Puig dijo en el USA Today que "Bale está asombroso [...] entregando probablemente la mejor interpretación de su carrera”.

Trailer de El peleador (2010) de David O. Russell

 

La decisión de los jueces

 

Como ves, la historia de correlación entre este deporte y el séptimo arte es extensa y, seguramente, tendrá nuevos rounds para fortuna de los cinéfilos, pero, ¿cuál es la justificación de la fascinación del cine por el boxeo?

Richard Hoffer escribió en la revista Sports Illustrated que “cuando se trata de boxeo, los realizadores de cine encuentran innecesario exagerar el melodrama”. En pocas palabras el boxeo es, en su propia esencia, un deporte tan cargado de emociones y situaciones dramáticas que la realidad muchas veces supera la ficción.

Esto lo redunda Pablo Castriota en el portal web El espectador imaginario cuando señala que “el cine supo darse muy bien de la mano con este juego brutal, delineando la sufrida figura del boxeador con una mística particular que se adaptó con total justeza a las más variadas estéticas”.

 

Es decir que lo que nos fascina y atrae del boxeo es la humanidad de sus protagonistas, historias de fracaso y redención, de resilencia. La revista ‘Multidoc’ de la Universidad Complutense de Madrid entrega en una de sus ediciones un análisis muy conciso de la arquitectura de esos personajes que aparecieron con el Charlot de Chaplin: “El boxeo se ha asociado en el cine con mundos marginales, con tipos fracasados, perdedores o con tipos que superan una situación límite, honestos, valientes”.

Otros argumentan que el boxeo ofrece una mirada que normaliza la acción violenta. Mitchell dice que “el cine ha estado interesado por los feos negocios de la violencia por largo tiempo – y el boxeo es solo el brazo saneado de eso – pero vestido con una pátina de glamur. Frank Bruno ha llamado el boxeo ‘el mundo del espectáculo con sangre’. Difícilmente pueda encontrarse una descripción más sucinta”.

Y a ti, ¿te gustan las películas de boxeo?, ¿Cuál es tu favorita?, cuéntanos en los comentarios.