'Fin de semana en familia': cine alemán en nuestra pantalla


Paola Arcila Perdomo
20 / 11 / 2017

Este es un fin de semana aparentemente tranquilo con una familia ideal que vive una vida perfecta, un impecable retrato familiar que cambia paulatinamente para mostrarnos, a fuego lento, cómo se cocina la fragmentación.

El director de cine y guionista alemán Hans-Christian Schmid llega a nuestra pantalla con su filme 'Fin de semana en familia' -'Was bleibt' en su nombre original, también traducido como '¿Qué nos queda?'-, para dibujarnos un espacio en donde el amor, los libros, el dinero y la perfección, son parte de la vida diaria de este grupo de seres humanos. Sin embargo, el espectador comienza a ver cómo este equilibrio se vuelve inestable y esta familia es una bomba a punto de explotar...

Miércoles conflictivos

29 de noviembre 10:30 p. m. → 'Fin de semana en familia

Todo comienza cuando Marko va de visita con su hijo Zowie a la casa de sus padres Günter y Gitte, quienes viven en una lujosa casa de campo, al lado de su hermano Jacob. Marko es escritor y Jacob maneja el consultorio odontológico del lugar, hasta ahí todo bien, pero en el primer día de estas vacaciones de verano su madre Gitte, quien sufre de problemas de depresión desde hace años, decide anunciar a la familia que no seguirá tomando los medicamentos que la han mantenido tranquila durante años y es justo en ese momento cuando el prisma de la cinta gira y la familia perfecta comienza a desmoronarse de a pocos. El miedo y la incertidumbre se apoderan de cada uno de ellos.

Inicialmente, la enfermedad de Gitte y su anuncio no es dimensionable, es decir, no parece algo que vaya a destruir nada. Es simplemente una decisión tomada con toda la conciencia posible por parte de la madre de Marko y Jacob. Sin embargo, se comienzan a abrir las cajas negras de cada uno en donde la depresión, el engaño, la violencia, las mentiras e incluso la falta de dinero han girado en torno a ellos, personas que parecían tener una relación fuerte y sincera.

La sexta película del director nos demuestra en sus 85 minutos lo que reza el dicho: "pasa hasta en las mejores familias", y es que si bien tenemos escenas tremendas donde el cariño, las sonrisas e incluso la música nos acercan al ideal familiar, también retomamos la vida real para entender que la perfección no existe, que en esta pieza cinematográfica nos acercamos de manera acertada a nuestra condición humana, una muestra de que por más sociedad desarrollada o dinero que tengamos, siempre habrá algo de suciedad detrás de lo impoluto.