Cien años de íconos de la cultura colombiana


Señal Colombia
21 / 08 / 2020
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Lo retro está de moda. Ahora, más que nunca, la cultura se alimenta de toda clase de influencias del pasado, recicla y remezcla corrientes artísticas, combina tendencias visuales y sonoras para crear nuevos productos culturales.

En Señal Colombia siempre nos ha gustado mirar hacia el pasado y entender cómo la cultura colombiana ha reflejado realidades históricas y también ha recibido una importante influencia de lo que está pasando en el resto del mundo.

Con el propósito de alejarnos de tragedias y acontecimientos violentos que suelen opacar los aspectos positivos de nuestra historia, quisimos hacer un recorrido por íconos memorables del arte, la cultura popular y el deporte, hitos sociales y tecnológicos que marcaron la historia de Colombia en los últimos 100 años y plasmar todo esto en composiciones gráficas que representan cada década.


1920-1929

Empecemos por los años 20. Colombia vivía una etapa de transformaciones producto de la reciente revolución industrial.

José Eustasio Rivera publicó la novela La vorágine (1924), una hipnotizante travesía desde el centro del país hacia la indomable selva amazónica que en esa época era el epicentro de la explotación del caucho.

El cine colombiano comenzaba a producir sus primeros largometrajes como Garras de oro (1926), una película que habla de la separación de Panamá y la influencia imperialista de Estados Unidos, personificada en el Tío Sam.

La radio apenas comenzaba a hacer sus primeras apariciones. Durante esta década, la radiodifusión se extendió por América Latina. El presidente Miguel Abadía Méndez inauguró la primera radiodifusora en Colombia en 1929.

La arquitectura en las ciudades era cada vez más vistosa y moderna. Un ejemplo de las corrientes Art Nouveau y el eclecticismo de la época es la fachada del Teatro Faenza en el centro de Bogotá, construido en 1924.


1930-1939

En esta década el fútbol se consagró como el deporte más popular del continente. Uruguay organizó el primer Mundial y en 1938 la Selección Colombia disputó su primer partido internacional contra Panamá.

La aviación despegó. El transporte aéreo de carga y pasajeros se empezó a popularizar por encima de otros medios, como el fluvial y el férreo, y a Colombia le cayó como anillo al dedo por la posibilidad de conectar los principales centros urbanos separados por una topografía complicada.

Débora Arango se dio a conocer como una de las pintoras más controversiales e influyentes del país. Sus pinturas con desnudos provocaron la ira de la iglesia católica y del lado más conserevador de la sociedad antioqueña.

Se empezó a construir el campus de Bogotá de la Universidad Nacional, conocido también como Ciudad Universitaria, con una visión arquitectónica ultramoderna que buscaba proyectar una imagen casi futurista de dicha entidad educativa como el epicentro de los avances científicos del país. El campus fue diseñado para que desde el aire se viera la figura de un búho, que simboliza la sabiduría.


1940-1949

Los años cuarenta son recordados principalmente por un evento trágico que cambió la historia del país, el Bogotazo, mientras las potencias del mundo se enfrentaban en la Segunda Guerra Mundial.

Pero la violencia no fue lo único que marcó esa década. Lucho Bermúdez vistió a la cumbia de gala y la popularizó en todo el continente, mientras la explotación petrolera se convirtió en una fuente importante de ingresos para el país.

Traje, sombrero y ruana componían la vestimenta clásica de los cachacos que tomaban el famoso tranvía para moverse por la ciudad de Bogotá.


1950-1959

Mientras la televisión comenzaba a funcionar en Colombia y el ciclismo ganaba popularidad con la creación de la Vuelta a Colombia en Bicicleta, Pacho Galán puso a bailar a todo el país con su éxito Ay cosita linda, mamá.

En esta década, la Federación Nacional de Cafeteros adoptó el emblemático logo de Juan Valdez y Conchita como parte de una campaña de internacionalización que convirtió a este característico personaje en un símbolo colombiano conocido en el mundo entero, mientras un vehículo importado, el Jeep Willys, se volvió parte del paisaje del Eje Cafetero.


1960-1969

La década de 1960 tiene un claro protagonista en el campo de la cultura en Colombia: Gabriel García Márquez, quien alcanzó reconocimiento mundial tras la publicación de su obra maestra Cien años de soledad en 1967.

Además de Gabo, otro ilustre integrante del famoso “grupo de Barranquilla”, el artista plástico Alejandro Obregón, se consolidaba como uno de los más talentosos del país con su icónica obra Violencia y en 1967 fue nombrado director del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

En el campo de la música, la casa musical Discos Fuentes fomentaba el auge de la música tropical. Un joven Alfredo Gutiérrez ponía a bailar al país junto a la agrupación Los corraleros de Majagual, mientras Valledupar celebraba el primer Festival Vallenato en 1968.

En el campo de la arquitectura, a finales de esta década se construyó uno de los edificios más icónicos del país, el Centro Coltejer.


1970-1979

La cultura colombiana en los años setenta tenía el inconfundible olor a caña, tabaco y brea. Cali se convirtió en un epicentro de eventos y movimientos importantes.

Mientras la salsa se apoderaba de las pistas de baile, la ciudad organizó los Juegos Panamericanos de 1971, que fueron retratados en el documental ‘Oiga, vea’, de Luis Ospina, quien junto al cineasta Carlos Mayolo y el escritor Andrés Caicedo lideró el conocido “grupo de Cali”.

La música romántica dominaba las listas de popularidad en el país con grandes estrellas como Claudia de Colombia, Vicky, Billi Pontoni y Óscar Golden, entre otros.

Fue también en esta década que Colombia logró su primer podio olímpico gracias al barranquillero Hellmut Bellingrodt quien consiguió la medalla de plata en la disciplina de tiro con rifle en los juegos de Múnich de 1972.

En el ámbito social, la comunidad LGTBI comenzó a organizarse para protestar por sus derechos. En 1976 se fundó el Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (MLHC), cuya labor ayudó a despenalizar la homosexualidad en 1980.


1980-1989

Normalmente cuando alguien habla de Colombia en los años ochenta lo primero que recuerda son tragedias. Pero eso no fue lo único que pasó en el país durante esa década.

La cultura en Colombia floreció en muchos frentes. Uno de los momentos más inolvidables fue la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en diciembre de 1982.

En las artes plásticas, Fernando Botero alcanzó reconocimiento global y sus esculturas se convirtieron en íconos de las principales ciudades de Colombia y el mundo.

El género musical de la salsa fue adoptado como propio por artistas colombianos como el inmortal Joe Arroyo, mientras la televisión vivía una época de oro con series que hoy en día siguen presentes en el imaginario colectivo. Una de las más recordadas es Don Chinche.

Ciclistas como Lucho Herrera llevaron el tricolor nacional a lo más alto del podio en competencias internacionales como La Vuelta a España.


1990-1999

Mientras se terminaba el siglo XX Colombia vivía años de contrastes. Entre la violencia y la recesión económica, el país se apasionó por una Selección Colombia estelar que logró clasificar a 3 mundiales seguidos.

El Festival Iberoamericano de Teatro cogió vuelo y rápidamente se convirtió en uno de los eventos culturales más importantes del continente.

El rock en español vivía su auge en todo el continente y Colombia no era la excepción. A punta de talento e irreverencia, una florecita rockera se convirtió en un ícono de la generación X.

En esta década llegó al país un incipiente internet que prometía revolucionar la manera de comunicarnos, pero todavía era un servicio disponible para unos pocos.

En cambio, la televisión era el medio de comunicación masivo dominante que cautivaba al país con historias que reflejaban diferentes aspectos de la sociedad colombiana como la cultura del café o la superficialidad de la industria de la moda.


2000-2009

Borrón y cuenta nueva. En el alba de un nuevo milenio Colombia quería dejar atrás la imagen negativa que predominaba en los medios internacionales.

En un momento en el que el país necesitaba nuevos ídolos, una joven barranquillera de voz potente llegó a lo más alto del estrellato global, mientras un paisa y su guitarra le mostraban al mundo una nueva cara de Colombia.

El 21 de septiembre del año 2000, el país vio a través de la pantalla de Señal Colombia a una compatriota, María Isabel Urrutia, levantar por primera vez una medalla de oro olímpica.

El automovilismo se convirtió en una nueva pasión para miles de colombianos que veían triunfar a Juan Pablo Montoya en la Fórmula 1.

La escritora Laura Restrepo publicó en 2004 su multipremiada novela Delirio. Ese mismo año, Catalina Sandino fue premiada en el Festival de Cine de Berlín y se convirtió en la primera actriz colombiana en recibir una nominación al codiciado premio Óscar.


2010-2019

Si en los 2000 Colombia pedía a gritos nuevos héroes, la segunda década del siglo XXI vio surgir toda una nueva generación de colombianos que nos llenaron de orgullo en todos los ámbitos de la cultura y el deporte.

Mariana Pajón y Caterine Ibargüen se coronaron como reinas en sus disciplinas. Mariana fue 2 veces como campeona olímpica de BMX y prácticamente dominó la disciplina en todas las demás competencias. Ibargüen, por su parte, conquistó 2 veces el campeonato mundial de salto triple, 1 medalla de oro olímpica y una de plata.

En el ciclismo, los colombianos se convirtieron en protagonistas de las grandes vueltas. Nairo Quintana alcanzó el podio en varias competencias y en 2014 llegó a ser campeón del Giro de Italia. Egan Bernal, por su parte, dejó al mundo con la boca abierta al convertirse en el primer latinoamericano en ganar el Tour de Francia en 2019.

La Selección Colombia volvió a figurar en los Mundiales y en 2014 logró su mejor participación en la historia con un brillante James Rodríguez que fue el goleador del certamen.

Fiel a su arraigada tradición de los concursos de belleza, el país celebró una década de participaciones destacadas en el popular concurso Miss Universo, incluyendo un triunfo de la barranquillera Paulina Vega y un inolvidable casi triunfo de Ariadna Gutiérrez.

En esta década también hubo un renacer del cine colombiano en términos de cantidad y calidad. El cortometraje Leidi ganó la Palma de Oro en Cannes, la película El abrazo de la serpiente consiguió una nominación al Óscar y, en general, el nivel de la producción nacional de cine se elevó notablemente.

El auge de los teléfonos inteligentes y las redes sociales significó en una revolución cultural que todavía no alcanzamos a dimensionar. Las personas pasaron de ser solamente consumidoras a generadoras de contenido.

Ese cambio de paradigma dio origen al concepto de viralidad como el santo grial de la industria de la música, que fue dominada durante esta década por el reguetón con estrellas como J Balvin que convirtieron a la ciudad de Medellín en la nueva capital mundial de este género.

Tal vez no tan famoso, pero con enorme importancia en el mundo de la música clásica, otro gran héroe colombiano es el joven prodigio del violonchelo Santiago Cañón-Valencia, considerado uno de los mejores intérpretes de ese instrumento en el mundo, premiado en el Concurso Internacional Tchaikovsky 2019.

Diseño e ilustraciones de Elver Mora y Cristhian Beltrán.

Investigación de David Jáuregui Sarmiento y Jazid Contreras Vergel.