Lo que el fútbol debe aprender del ciclismo


18 / 04 / 2018

El fútbol y el ciclismo son dos de los deportes con más repercusión en el mundo. Son disciplinas seguidas por millones de personas y que tienen virtudes y errores, como todas. Señal Colombia Deportes quiere que los aficionados de cada una aprenda lo mejor de la otra para así crecer deportivamente. Por eso en esta primera entrega te hablamos de algunas cosas que pensamos que el fútbol podría aprender de su similar, el ciclismo.

El resultado no es lo único que sirve. En el ciclismo se valora el rol de cada uno de los deportistas. Más allá de si gana uno u otro, el equipo siempre destaca la labor de los gregarios, los podios, los que terminan la etapa pese a sufrir una caída y las camisetas de la combatividad, montaña o sprints. El fútbol debe entender que más allá del marcador, los procesos, el estilo y los roles son importantes.

Los procesos se respetan. En la inmediatez, el fútbol muchas veces se olvida de los procesos y de aquellos que trabajan en metas a mediano y largo plazo. Del ciclismo se puede aprender en este aspecto porque los equipos World Tour permiten que cada ciclista se adapte, como en el caso de Egan Bernal en el Team Sky. Cada escuadra permite que el pedalista llegue a su mejor nivel sin importar si en el primer año logra una victoria de etapa. Esto funciona gracias a la paciencia de los directores deportivos y de los aficionados.

Un equipo no vale una vida. Pese a que el deporte en general es un hecho que despierta un sinfín de emociones en los aficionados, en el ciclismo se sabe perder y se sabe destacar las virtudes de quien gana. Al final del día todos son hermanos, todos son ciclistas y, aunque el ganador sea uno, todos dan su mejor esfuerzo y ofrecen un gran espectáculo al público, a quien se deben.

El trabajo en equipo es más plausible. Cada ciclista del equipo es importante. Desde quien hace el rol del gregario hasta quien gana, todos se alegran porque la victoria de uno es la victoria de todos. En el sprint, el lanzador siente como suyo el triunfo del ganador porque él lo llevó a disputar, sin problemas, la línea de meta. El equipo está para que su líder o su ficha gane y si lo hace, todos celebran porque el trabajo estuvo bien hecho. Si no se gana, a seguir trabajando y mejorar.

Las decisiones del técnico no se discuten. En el ciclismo, el respeto por el director técnico es absoluto, por eso, lo que él dice se cumple a cabalidad. Podemos recordar en el Tour 2017 cuando Mikel Landa, con posibilidad de podio, debió trabajar para Chris Froome y resignar unos puestos. El fútbol debe aprender a respetar el plan de cada entrenador y saber que todos son sustituibles.

El público es importante. En el ciclismo, el público es lo más importante. Este deporte es, seguramente, uno en los que los aficionados se sienten más cercanos y próximos a sus ídolos. Por esto es que los ciclistas, más allá de buscar ganar, buscan divertir y brindar un buen espectáculo a quienes los apoyan los siguen y lo animan. El fútbol debe aprender a acercarse más a sus hinchas, sentirse más cercano de quienes disfrutan de sus goles y su juego.

Aceptar la derrota. En ciclismo, no siempre se puede ganar y los ciclistas saben aceptar cuando son superados por sus compañeros en el pelotón. Pocas veces se ve a los equipos apelando decisiones o buscando ser beneficiados en el escritorio.

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