¿Es el arte un medio para hacer crónicas?


Sebastián Acosta Alzate
27 / 08 / 2018
Fotografía: Sady una luz en la memoria
Fotografía de Sady González
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Entre textos fotografías y teatro, encontrarás cómo el arte es un medio para hacer crónicas, ya sea narrando críticas a la sociedad, fotografiando al sistema que nos regula, o inclusive actuando atrás y delante del escenario para hacer memoria histórica de nuestro país.

Señal Colombia presenta en abril una colección de documentales sobre grandes fotógrafos que no te puedes perder:

Sady González, una luz en la memoria
Martes 2 de abril 7:00 p.m.
Martes 9 de abril 9:30 p.m.
Joel Meyerowitz, el pulso de las calles
Miércoles 3 de abril 7:00 p.m.
Jueves 11 de abril 7:30 p.m.
Manuel H, reflejos de una vida
Viernes 5 de abril 7:00 p.m.
Miércoles 10 de abril 8:00 p.m.

Fotografía y crónica

La fotografía es una de las mejores amigas de la crónica por que su facultad principal es detener el tiempo, congelarlo y generar múltiples análisis de lo que fuimos en el siglo pasado como nación. Es de esta manera es que la crónica se soporta en la fotografía como elemento probatorio de que así fue. 

La reportería gráfica ha sido gran aliada del arte para exponer problemáticas sociales, así que en medio de estas circunstancias, para entender la relación artística de la fotografía y la crónica, uno de los mejores referentes para investigar es el fondo fotográfico de Sady González.  Es por ello que hicimos una breve línea del tiempo sobre la transformación de la iglesia de Monserrate en Bogotá, a partir de algunas fotografías hechas por Sady en los años 40, para presentar crónicas a la revista Cromos.  

Fuente: Fototeca Digital del Archivo de Bogotá.

La importancia de Sady González se mantiene porque, desde 1935 hasta 1979, este fotógrafo logró captar a través de su lente la historia de Colombia y Bogotá desde distintos ángulos de la cultura, fotografiando monumentos, plazas de mercado, parques, movilizaciones sociales e incluso a presidentes históricos de la política colombiana que lo contrataron como su fotógrafo oficial.

Según el Archivo de Bogotá, ellos fueron: Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), Misael Pastrana Borrero (1970-1974), Alfonso López Michelsen (1974-1978) y por los primeros meses del gobierno de Julio César Turbay Ayala, a quien no pudo seguir fotografiando tras su muerte en 1979.   

"Gracias a Sady González podemos hablar de la historia de Colombia desde los años 40's, 50's, 60's y 70's, porque más allá de haber sido fotógrafo oficial de cinco presidentes de la República, él hacía crónicas con sus retratos de la gente en el campo que llegaba con ruana a las ciudades. Donde abundaba gente encorbatada y bebiendo chicha en 1950", ilustró Guillermo González Uribe, director del documental e hijo de Sady González a Señal Colombia.   

Estas fotografías le sirvieron años después al Archivo de Bogotá para realizar comparaciones del antes y después y evidenciar la transformación histórica. Así que no te pierdas esta foto del tranvía de Bogotá junto a la Iglesia San Francisco sobre la carrera séptima con calle 15 en 1948. Pues podría servir a algún cronista como fuente de cambio urbano.  

 

Vale la pena aclarar que estas fotografías comparativas ya no son las mismas de la actualidad, pues la carrera séptima ha venido presentando una serie de transformaciones en su infraestructura, por lo cual se vuelve aún más importante para los cronistas que quieran complementar la historia fotográfica utilizando fotografías de la actualidad.  

Otro ejemplo muy parecido se encuentra con la Iglesia la Veracruz, la cual también fue tomada en 1948 por Sady González. 

 

Si andas de casualidad por la capital del país, no dudes en pasar a la Biblioteca Luis Ángel Arango, así podrás saber más a profundidad sobre el fotógrafo colombiano que empezó como fotógrafo de cedulación en 1935, recorriendo Boyacá, Cundinamarca y Antioquia. Inclusive podrás comprobar foto a foto cómo empezó hacer reportajes gráficos que aglutinaban un gran número de personas que por su vestimenta y mirada fija al lente, expresaban una época precisa

Es que en materia fotográfica hay mucho por investigar y hacer crónicas. Por ejemplo, el fondo fotográfico de Manuel H también narra la historia de nuestro país en 9.132 imágenes con las siguientes temáticas del siglo XX: " Grados, matrimonios, Bogotá 9 de abril de 1948, primeras comuniones, entierros, construcciones de obras civiles, partidos de fútbol, corridas de toros, manifestaciones políticas. Además retrató la marginalidad, los cambios urbanísticos, los desarrollos tecnológicos, el conflicto armado". 

En esta misma línea, se encuentran otros cinco fotógrafos, tales como: Germán Arciniegas (1900 a 1999), Nereo López Meza, (1920 a 2015), Hermann Friedich Birkigt (un inmigrante alemán radicado en Bogotá), Eduardo Carranza y José Antonio Osorio Lizarazo (1900 a 1964).   

 

Escritura y crónica    

Más allá del papel y el lápiz, la tinta o la imprenta, escribir es de esas prácticas que nos libera el espíritu y nos hace imaginar otros mundos, otros países posibles. Por esta y más razones que te vamos a exponer, la escritura y la literatura son las que catapultan la crónica como género del periodismo literario, esencial para describir y socavar en los detalles que vienen desde la antigüedad.

"El hombre antiguo desde la prehistoria, ha tenido la costumbre de dejar todo por escrito, ya sea con símbolos o formas. Por ejemplo, las pinturas rupestres son un código milenario en el que se narran historias de un espacio y un tiempo, que desde mi punto de vista se pueden considerar crónicas" Afirmó Carlos García Ruíz, dramaturgo y director del programa de Arte Dramático de la Universidad del Bosque.

libro los persas de esquilo

García además hizo hincapié en otro referente histórico para entender la relación entre escritura y crónica. Se trata de "la guerra entre los griegos y los persas que dejó la primera tragedia escrita para la historia y se puede revivir gracias a la crónica de Los Persas, de Esquilo". 

Por otro lado, en la actualidad, hacer crónicas a través de la escritura es un ejercicio complejo, pero es la entrada para empezar hacer códigos que se manifiesten en otras expresiones del arte como la fotografía y el teatro.

"La mejor forma de escribir crónicas es aprendiendo de la literatura, es un proceso difícil pero necesario. La idea es buscar fuentes para engrandecer el grado de verosimilitud, por lo menos para formar un código que nazca del texto y se pueda aplicar a distintas manifestaciones del arte", aconsejó el escritor licenciado en literatura de la Universidad del ValleFernando Muñoz

 

Otro consejo que mencionó Muñoz fue que "es mejor experimentar hacia el lado de la ficción, debido a que el enfoque periodístico tiene como imperativo la verdad explícita. Es por esto que la crónica ayuda a ponderar lo periodístico y lo literario".

En esta misma línea se puede decir que "la crónica que es un género del periodismo literario que tiene fronteras comunes con la novela y la literatura. Por ejemplo comparten características como la trama y el suspenso que envuelve a los lectores", comentó  a Señal Colombia el experto en creación de crónicas; Gabriel Pabón Villamizar. Quien añadió que "es necesario que el estado genere más estímulos para fortalecer el género, ya que los temas abundan pero no hay recursos para concretar las historias". 

Entre los autores recomendados por el experto están: Gay Talese, Alberto Salcedo Ramos y Gabriel García Márquez "son referentes obligados" que podrías leer, para profundizar más sobre el tema y empezar a enfrentar el papel el blanco para crear historias. 

Gay Talese

Honrarás a tu padre de Gay Talese, es de esos libros gruesos que por la cantidad de páginas te puede ahuyentar. Pero no te dejes engañar por las apariencias, mejor abandona esa superficialidad y déjate llevar por los consejos de Fernando Muñoz, quien recomienda este libro porque " a partir de la no ficción y una gran investigación periodística, se desnuda la mafia italiana, tanto las familias como los rituales de la muerte".   

 

Teatro y crónica

Detrás de un telón y la configuración de una parrilla de luces, los creadores escénicos concentran gran parte de su tiempo en escribir un guion que le de vida a los personajes, además de controlar tiempos y sincronizar la música respecto a los actos. Aunque existen diferentes recursos para concretar todas estas actividades, la crónica dramática es una herramienta fundamental. 

 

Es tan importante, que en los estudios académicos de teatro es catalogado como asunto histórico, según Manuela Fox del Instituto Cervantes de España, existen varias definiciones de la crónica dramática que empezaron a debatirse desde el siglo XX.  

Una de las más confrontadas en este texto, es la de Patrice Pavis en 1998, quien afirmó que la crónica dramática es "una obra basada en hechos históricos, cuyo interés consiste en estar en contacto directo con la historia, en dramatizarla con voluntad de rigor pero también de moralismo y de ejemplaridad contemporánea". 

Según Fox, esa visión clásica impide que los actos fluyan y hace que la narrativa se transforme en saltos bruscos, puesto que en términos estrictos " en las crónicas dramáticas, los hechos suelen estar colocados en orden cronológico y abarcan un laxo de tiempo bastante largo como, por ejemplo, la vida de un personaje o un acontecimiento histórico".

Es por esto que ella propone una redefinición de la crónica dramática. "La crónica tiene normalmente una intención didáctica, ya que su objetivo no es simplemente presentar un suceso sino, más bien, ofrecer una visión crítica y emblemática de una evolución personal o histórica".

Teniendo en cuenta dicha argumentación, Fox concluyó en su estudio que "la crónica dramática se puede considerar teatro narrativo, en el que la narración se convierte en mímesis que implica una implícita reflexión sobre las tareas, las funciones y la validez del medio teatral.

Bajo esta idea renovadora, el experto en teatro y arte dramático de la Universidad del Bosque, Víctor Muñoz Dagua, comentó que este tipo de visiones estructuran y determinan la narración de una buena obra, en la medida que se quiera hacer críticas al sistema establecido.

"Yo indagué sobre la crónica blanca y crónica amarilla para crear una obra de teatro fundamentada, conceptualmente en la crónica dramática, que en 2016 que se llamó Los Eternos Pasajeros, buscando hacer una crítica humorística al sistema de transporte" aseguró.

Para este caso concreto, él narro sobre la cotidianidad de personajes que viven el drama diario del vendedor, la angustia de una mujer por llegar temprano a su trabajo, el delirio de grandeza de la autoridad policial, entre otros elementos que mantuvieron como escenario el transporte público. 

Este caso colombiano es particular, pues ambos tipos (amarilla y blanca) son distintos. "Por un lado la crónica blanca tiene elementos de reflexión narrativos profundos, detallados y descriptivos. Mientras que la amarilla busca a toda a costa el humor, impacto, lo aterrador e increíble. La clave está en no despreciar ninguna de las dos", aconsejó el experto.

Aunque es común utilizar crónicas históricas y reconocidas para traducirlas al lenguaje teatral, Víctor Muñoz aconseja que "es mejor cuando el creador escénico también es creador de sus propias crónicas, ya que esto le permite entrar a la esfera estética de la crónica dramática y los actores puedan apropiarse más de sus roles narrativos durante la proyección de la obra teatral".

El aporte de la crónica dramática para él fue fundamental porque decidió no seguir la definición tradicional de la crónica. "Opté por no seguir de forma lineal y cronológica el guion, empleé un tiempo de inicio, otro tiempo de trama y desenlace, pero de forma fractal, es decir fracturé los tiempos enfatizando entre lo crítico y lo satírico".

Finalmente, ya expuestos estos ejemplos sobre el arte como medio para hacer crónicas, puede que la imaginación se te haya volado y tengas curiosidad de otras manifestaciones artísticas donde se hagan crónicas. Entonces coméntanos en nuestras redes sociales cuáles fueron.