Cuando ser gay se volvió ilegal


David Jáuregui Sarmiento
27 / 06 / 2018
Policía ruso detiene a activista gay en Moscú, Rusia.
Policía ruso detiene a activista gay en Moscú.

Para el año 2017, de acuerdo a datos recolectados por la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), en 72 países del mundo es ilegal ser homosexual y esta orientación se castiga con diferentes sanciones que van desde multas, pasando por prisión, cadena perpetua o la muerte. Aún así, según la historia, ser gay no siempre fue malo y de hecho fue socialmente reconocido.

El proceso de legalización, en el que deja de ser ilegal ser homosexual, está contado en documentales como Global gay, presentado en Señal Colombia, y no ha sido fácil: ser gay en un país donde serlo es peor que ser ladrón, corrupto, misógino o cualquier otra cosa, por lo que los procesos de transformación son bastante complejos de llegar a buen fin.

Sin embargo, hay otro proceso que es igual de importante que la “legalización” de la homosexualidad: el momento en el que ser gay se convirtió en algo ilegal.

Vale la pena destacar que eso pasó. Un día ser gay era algo de lo más natural y de un momento a otro era preferible ser ladrón que gay. Pero, ¿cuándo sucedió y porqué?

Dos mujeres lesbianas caminando por calles de Rusia.

 

La historia da cuenta de varios casos en los que la homosexualidad no se veía ni como algo ilegal, castigado por los Gobiernos, ni como algo antinatural, y hacía parte de la cotidianidad incluso en las esferas más rudas, como entre militares.

De hecho, se dice que Alejandro Magno, el más grande conquistador de la historia antigua, sostenía relaciones homoeróticas con el noble y general Macedonio Hefestión. En la Antigua Grecia era regular que los maestros tuvieran como amantes a sus alumnos, y se veía a la mujer como la herramienta de reproducción, pero no como forma de placer, que se dedicaba al hombre.

Por eso, hicimos un breve listado de cuando ser gay era, bueno, no necesariamente algo malo y, tal vez, ni siquiera tenía un nombre porque era algo común para dichas sociedades.

 

Época precolombina

Según consta en diversos escritos e historia recogidos por cronistas como Juan De Castellanos, antes de la venida de los españoles la homosexualidad era respetada en estas tierras y los indígenas veneraban tanto lo masculino como lo femenino.

En el Reino de Nueva Granada, por ejemplo, los caudillos desnudos promovían las relaciones homosexuales entre sus seguidores. Prueba de ello son los huacos, piezas de cerámica de características estéticas notables producidas por culturas precolombinsa de los Andes centrales. Los Wari, Nazcas y los Mochicas, fueron unos de los mejores trabajadores de huacos.

Huaco erótico de la cultura Moche

Huaco erótico de la cultura Moche. Foto de Arqueología del Perú.

 

De los nativos de Ecuador, por ejemplo, existen indicios de que distinguían divinidades masculinas y femeninas y, para ser Chaman de una tribu, era necesario ser homosexual. De acuerdo con la página especializada “Pueblos Originarios”, los Tairona practicaban relaciones homosexuales, motivo por el que fueron denominados por los españoles como la nación más deshonesta de América.

 

Primeras civilizaciones fuera de América

En 1964 el egiptólogo Ahmed Moussa encontró en la necrópolis de Saqqara, durante los trabajos de excavación de la calzada de la pirámide del rey Unis, la tumba de dos funcionarios egipcios de quienes se sospecha eran una pareja de importantes personajes egipcios: Nianjjnum y Jnumhote.

Las imágenes de estos dos hombres en la tumba eran muy similares a las de matrimonios encontrados en otras tumbas del mismo periodo, lo que ha despertado suspicacias sobre la relación que tenían estos dos hombres y el nivel de aceptación de las relaciones entre hombres que fueran toleradas.

Como fuere, y aunque en la mastaba (tumba) se hace mención a sus esposas, en una escena de un jeroglífico que representa un banquete Nianjjnum y Jnumhotep están entretenidos por bailarines, músicos y cantantes; en otras se les ve cazando, pescando y supervisando sus preparativos fúnebres, pero en la imagen más llamativa los dos se abrazan y las narices se tocan en la actitud más íntima permitida por el arte canónico egipcio.

Jeroglífico que representa a Nianjjnum y Jnumhotep, hallado en su tumba.

 

Aunque en la Roma antigua algunos autores como Tácito o Suetoni contemplaban la homosexualidad como un signo de degeneración moral, era frecuente que un hombre tuviera relaciones sexuales con un esclavo joven, mientras que lo contrario, era considerado una desgracia. Dicha práctica se limitaba a los esclavos, porque se entendía que lo que se hiciera con ellos era facultad de sus tenedores. Por el contrario, esa actitud con alguien libre de la sociedad tenía otras connotaciones.

Esto no era condenado del todo, sin embargo. Varios historiadores han referenciado las relaciones homosexuales mantenidas por muchos emperadores, como Marco Antonio y Augusto César, de quienes se ha escrito que tenían amantes masculinos.

En Grecia, como ya comentamos, sucede algo muy similar. Mientras la mujer era vista como una herramienta de reproducción, el hombre era visto como fuente de placer y el amor verdadero solamente se sentía entre hombres. En este aspecto eran mucho más abiertos con los hombres que con las mujeres y no se sabe qué tan permitido estuvieran las relaciones entre el sexo femenino.

Amo teniendo relaciones homosexuales con su joven esclavo (Antigua Grecia)

Amo teniendo relaciones homosexuales con su joven esclavo. Pieza de la Antigua Grecia.

 

Lejano Oriente

La homosexualidad también fue conocida, practicada y a veces divinizada en la India antigua. Aunque las representaciones de prácticas homosexuales no son frecuentes en el arte indio antiguo, sí se encuentran esculturas que dan cuenta de felaciones de monjes a aristócratas, en el templo de Chhapri del siglo XII.

El tema de la homosexualidad y el hinduismo es complejo y no exento de contradicciones. Por una parte la homosexualidad está presente en textos religiosos y filosóficos vedas, como el Rig Veda, y en numerosas esculturas y pinturas, y no es común encontrar en dichos textos religiosos condenas expresas.

Monge eremita praticando auparashtika (sexo oral) a un príncipe. Templo de Chhapri, India Central.

Monge eremita praticando auparashtika (sexo oral) a un príncipe. Templo de Chhapri, India Central.

 

Esta práctica no sólo formaba parte del culto pagano, sino que también era un medio de ganar dinero para el templo. Los catamitas, muchachos y hombres que eran usados exclusivamente para el sexo anal pasivo, empezaron a servir en los templos. De hecho, la palabra catamita proviene del nombre que en la mitología griega tenía el amante del dios Zeus.

 

El momento en que ser homosexual empezó a ser castigado… incluso con la muerte

Cuando en el siglo IV el cristianismo dejó de ser perseguido y logra una alianza política con el emperador romano Constantino I El Grande, esta corriente religiosa pasó de perseguida a perseguidora. De esta manera empezó la persecución de pecadores, de paganos y, por supuesto, de los homosexuales.

Aunque en lo que se tiene registro Jesucristo no habló sobre este tema, el antiguo testamento sí, así como en el nuevo, donde pasajes como el de Corintios 6:9-11 sí hacen mención explícita frente al tema"¿O es que no sabéis que los malvados no tendrán parte en el reino de Dios? No os engañéis: ni los lujuriosos, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores tendrán parte en el reino de Dios".

Representación de la inquisición española

Representación de la inquisición española.

 

A partir de allí, y de la constante influencia del cristianismo en el mundo occidental y posteriormente en el oriental, ser homosexual o sostener prácticas homosexuales se convirtió en una pesadilla: durante la Santa Inquisición a lo largo de la Edad Media, por ejemplo, la persecución de la homosexualidad por la Iglesia Católica fue constante.

En circunstancias normales los nobles y privilegiados eran raramente acusados de homosexuales y los castigos por su práctica recaían casi siempre sobre los sujetos de menos recursos económicos, o las personas sin relevancia dentro de la sociedad. De esta manera, no se perseguía de la misma forma al avaro que al gay, ni el borracho o el estafador si tenían suficiente estatus como para no tener que responder ante la ley de la iglesia, siempre prestante a mantener sus buenas relaciones con la aristocracia.

Entre los siglos V y XVIII, la tortura y la pena capital, generalmente en la hoguera, eran los suplicios a los que se condenaba en la mayor parte de Europa a los homosexuales acusados del “pecado nefando”, como se le denominaba a esta práctica. Vale la pena destacar que dentro de los pecados nefandos también figuraban la masturbación, el sexo oral, o cualquier práctica sexual diferente al tradicional “misionero”.