"La herencia Silva": ¿una gran estafa a la colombiana?


Paola Arcila Perdomo
21 / 03 / 2018
Fotograma del documental La herencia Silva
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El documental dirigido por Carlos Sánchez Arias estará en nuestra pantalla para mostrarte el sueño de Blanca Silva, una mujer de 81 años que espera, al igual que decenas de personas con el mismo apellido, una herencia que asciende a cientos de millones de dólares. Esta es la historia de La herencia Silva

En Garzón, un municipio ubicado al sur del Huila, corre un rumor: todo aquel que tenga apellido Silva puede heredar el dinero que dejó Pedro Silva Serrano, un hombre multimillonario, terrateniente y dueño de parte de los predios donde se construyó el Canal de Panamá, personaje que no dejó ningún testamento

La herencia silva
Viernes 1 de marzo, 9:00 p. m.

 

Entre las personas que esperan la multimillonaria suma, que asciende a los 250 mil millones de dólares, está Blanca Silva, una mujer campesina que a duras penas sabe leer y escribir pero que sueña todos los días con convertirse en multimillonaria para comprar de nuevo la casa que perdió, para hacer un tour por Tierra Santa y comprar una gran camioneta. 

 

En Señal Colombia hablamos con Carlos Sánchez, nieto de Blanca y director del documental, quien realizó esta cinta para conocer más sobre ese sueño de muchos y sobre esa herencia que a través de los años se ha ido convirtiendo en un mito. Esto fue lo que nos contó: 

 

¿Cuál es el contexto histórico que le da vida a lo que hoy es el mito de la herencia Silva? 

El contexto histórico es la vida de mi abuelita, una señora que actualmente tiene 81 años y una pequeña pensión que le sacó al gobierno; quien trabajó durante toda su vida para conseguir plata y ser alguien en la vida. 

Todas estas búsquedas la llevaron a pensar en la posibilidad de que su fortuna podría cambiar de la noche a la mañana; por eso desde que tengo uso de razón la recuerdo comprando loterías y chances, noche y día. 

Concidencialmente, a los oídos de mi abuelita llegó la noticia de la herencia Silva, una gran fortuna que provenía de un pariente lejano que tenía unos predios donde se construyó el canal de Panamá. Eso desencadenó una serie de eventos muy determinantes en toda la familia.

 

En su caso, ¿algún día creyó que la herencia existía? 

Cuando empezó el run run de la herencia fue muy emocionante para mí, ya que íbamos a salir de varios apuros económicos que teníamos en ese instante; aparte era la posibilidad de poner a volar la imaginación en viajes continentales, carros bonitos y una vida distinta. 

Pero a medida que comencé con el proceso de investigación para la construcción del documental, fui descubriendo muchos matices de la historia hasta el día en el que estuve en la primera reunión de herederos. Pensé que ese día iban a entregar la herencia, pero para mi sorpresa me encontré con un mar de primos Silva, quienes estábamos ahí esperando a que nos llenaran los bolsillos con los suculentos dividendos que me habían prometido. Ese día fue una gran revelación para mi.

  

¿Cómo fue todo el proceso del documental?

El proceso del documental comienza en la universidad, con la escritura de mi tesis de grado. En ese momento es cuando el proyecto comienza a tener bases gracias a la compañía de varios profesores, grandes amigos, varios creyentes y una tremenda exnovia. Así surgió el proyecto escrito con el cual La herencia Silva obtuvo un reconocimiento por parte del Fondo de Desarrollo Cinematográfico (FDC) en la modalidad de corto; esto me dio la posibilidad de graduarme con honores de la universidad y el arranque económico para poner a funcionar el proyecto. 

El FDC abrió muchas puertas donde el proyecto alcanzó nuevos aires. Cuando el proyecto entró en un estado de madurez, llegó Señal Colombia con su Mercado de Coproducción y ese fue el motor económico para culminar la película documental. 

La construcción de la película documental duró más o menos cuatro años. Todas las etapas de la realización fueron muy complicadas, pero en cada etapa iban apareciendo personas muy importantes que le daban toda la buena vibra para que el proyecto surgiera. 

Lo más difícil, para mí, fue lograr que mi abuelita se abriera ante una cámara y un crew de grabación. Ella, muy cauta con todo lo que hacía y decía, le gustaba mantener su vida en privado y no decir mucho. También fue complicado reunir a todos los hermanos Silva, ya que viven muy lejos los unos de los otros y sus edades avanzadas y sus achaques de salud los hacían muy frágiles para la grabación.

 

 

 

Y dándole un espacio a la duda, ¿qué pasaría si su abuela tuviera razón? 

El tema de la herencia está vivito y coleando; actualmente se siguen haciendo las reuniones en el Huila para definir el futuro de la megaherencia proveniente del Canal de Panamá. Muchas veces me deleito con la posibilidad de que esta herencia salga de un momento a otro y mi familia y yo nos podamos codear con la crème de la crème de la sociedad colombiana.

  

¿Cuál es la intención final del documental?

Yo creo que la finalidad es sembrar semillas de duda en muchas mentes. Para mí esa es la finalidad del arte: ir generando dudas sobre cualquier tema; es poner a funcionar el cerebro de muchos a través de un medio tan contundente cómo lo son las pantallas de cine y televisión.