Quizás los colombianos no somos tan ingeniosos como creemos


David Jáuregui Sarmiento
18 / 07 / 2018
Luis Fernando Velasco, presentador de la serie "¿Qué inventa"?
Luis Fernando Velasco, presentador de la serie "¿Qué inventa"?

Los colombianos nos hemos auto endilgado la fama de ser, como parte del ADN criollo, inventores e innovadores naturales, producto de algo que se denomina popularmente como “malicia indígena”. Para dar cuenta de ello, en Señal Colombia tenemos la serie Qué inventa. Sin embargo, en cifras reales, ¿qué tan inventores o innovadores realmente somos?

Luis Fernando Velasco, el presentador del programa, cuenta capítulo tras capítulo cómo el ingenio colombiano ha llevado inventos como la electricidad o el acordeón a un nuevo nivel, producto de adaptaciones que se han hecho de dichos inventos para dejarles la marca registrada de “solucionado en Colombia”.

Vale la pena destacar que en los premios de Televisión América Latina (TAL) esta producción de Señal Colombia se llevó el galardón a mejor producción educativa 2018. 

Leer: Señal Colombia ganó tres estatuillas de los Premios TAL 2018

En la segunda temporada el enfoque de los capítulos está en la pila, las prótesis, la pólvora y los sistemas de acueductos, inventos que sin duda cambiaron el curso de la historia para la humanidad.

Precisamente, ante el triunfalismo de nuestro intelecto, vale la pena preguntarnos: ¿realmente somos tan buenos inventores como decimos ser, o nuestro perfil es más el de innovadores, de buenos apropiadores de inventos ya creados para sacarles provecho?

 

¿Inventores o innovadores?

En el país, la entidad que se encarga de hacer el registro, llevar el control y reportar cómo estamos los colombianos en cuanto a invenciones, diseños industriales y modelos de utilidad de algún invento o producto es la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entre otras funciones de competencia comercial justa y vigilancia del comportamiento de las empresas que lleva la entidad.

De acuerdo con los reportes que arroja la SIC, sin embargo, los colombianos no somos tan buenos inventores como nos sentimos y al menos en patentes de invención los mismos extranjeros registran en nuestro país más invenciones o creaciones nuevas que los nacionales.

 

De acuerdo al último reporte de la Superindustria, que data de 2017, en cuanto a las nuevas creaciones en el país, es decir todas las que incluyen desde la protección de patentes de invención (registro de nuevos inventos); de patentes de modelo de utilidad, que hacen referencia a mejoras o modificaciones de invenciones ya creadas, de esquemas de trazado o circuitos integrados y de diseños industriales, los colombianos han mejorado considerablemente desde comienzos del milenio, pero los nacionales siguen eclipsados por los inventores extranjeros, incluso al interior de nuestro país.

Según las cifras del informe, un porcentaje mayor de los solicitantes de protección sobre nuevas creaciones son extranjeros y, en la modalidad de solicitudes de patentes a través de PCT, es decir, el sistema internacional, casi el 100% de las solicitudes las realizan extranjeros y la participación de colombianos es prácticamente nula.

Las patentes por vía nacional, por otro lado, cuentan con una mayor participación entre los nacionales: “al revisar el consolidado de las solicitudes en la modalidad de nuevas creaciones entre el año 2000 y el 2016, la distribución es de 79% de trámites radicados por parte de no residentes y 21% por residentes”, destacan las estadísticas del informe.

Gráfico del informe de la SIC en materia de Propiedad Intelectual

 

En cuanto a en qué tipo de invenciones o adaptaciones somos más versátiles, el informe muestra que las solicitudes de diseños industriales tienen una mayor participación de colombianos, así como 100% de las solicitudes de esquemas de trazado son presentadas por residentes colombianos.

Los diseños industriales, según el manual de diseños industriales presentado por la misma institución (Superindustria), señala que estos se incorporan en productos o artículos que ya son útiles y funcionales (ya inventados), haciéndolos más atractivos, pero no son soluciones nuevas a problemas técnicos, a diferencia de las patentes de invención en las que las cifras de los nacionales son considerablemente reducidas, que por vía nacional cuentan con 37% de solicitudes de residentes y el restante 63% son presentadas por residentes fuera de Colombia.

 

Pero hay otro tema en cuanto a invenciones en las que los colombianos destacan, al menos al interior del país: las patentes de modelo de utilidad, para las cuales la relación de solicitudes entre residentes y no residentes fue de 92% y 8%, respectivamente. Los modelos de utilidad, según la guía de la SIC, son pequeños inventos que si bien no producen un avance técnico o tecnológico, sí permiten mejoras bien sea en su producción o en su uso. En otras palabras, como bien da cuenta nuestra serie Qué inventa, los colombianos tal vez no son los mejores inventores, pero sí son buenos tomando las creaciones ajenas para mejorarlas y adaptarlas a nuevos contextos.

Esto quiere decir que el perfil del colombiano no es tanto de un inventor, pero sí de un innovador.

Ahora, algo que sí es para destacar es que si bien los colombianos no tienen con qué demostrar su talante inventor, al menos desde que empezó el milenio la cantidad de solicitudes de invención en el circuito internacional ha crecido considerablemente en el país y mientras en el 2002 se presentaron 342 solicitudes de patentes, en 2015 se presentaron 1.855, lo que representa que al menos la intención inventiva de los colombianos creció más de 500% en los últimos 18 años.

Lo malo de esta cifra es que quienes presentan el 99% de las solicitudes del país no son colombianosº y tan solo 1% de dichas solicitudes las hacen los nacionales.

Estas cifras, a su vez, podrían sugerirnos que tal vez la conocida “malicia indígena” de la que tanto alardeamos es solamente útil a la mitad y, mientras otros inventan, nosotros hacemos meras modificaciones a lo ya inventado.

De acuerdo con La SIC, en Colombia quienes más presentan patentes de invención internacional son estadounidenses (37%), franceses (32%), alemanes (11%), suizos (10%), suecos (5%), y nacionales de otros países (4%).

 

¿Cómo mejorar las cifras?

Todas estas cifras podrían hacernos caer en cuenta que si bien tenemos el autoestima muy alta en cuanto a nuestra capacidad inventiva, es muy posible que al día de hoy no la hemos sabido desarrollar en comparación con otros países y no nos vendría mal prestar más atención a los esfuerzos en materia de ciencia, tecnología y educación frente a otros rubros en los que se invierten cifras desorbitantes, como en el renglón de "defensa", que en 2017 representó $3,1 del PIB del país de acuerdo con cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Brasil y Chile, por ejemplo, que tienen mejores indicadores económicos y en I+D (Investigación y desarrollo), destinan menos del 2% del PIB a ese mismo renglón defensa, a pesar de ser naciones con mejores ejércitos. Es decir que, incluso si es cierto que somos un pueblo con muchas capacidades para la innovación y la ciencia, de nada sirven los dotes naturales si no prestamos más atención a la investigación y el desarrollo del conocimiento en el país, dos elementos de los que depende qué tanto un país logra nuevas invenciones que resuelvan problemas técnicos y no solo simples mejoras a lo que ya está inventado.

De acuerdo con el libro Indicadores de Ciencia y Tecnología Colombia 2017, del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT), la inversión en investigación y desarrollo de Colombia durante el 2000, por ejemplo, fue de 0,27% del PIB en 2016, mientras que en el mismo año países de la región que llevan la delantera en este sector, como Brasil, superan el 1% en inversión en investigación y desarrollo, un indicador que si bien no se ve reflejado en el corto plazo, sí deja en el tiempo mejores desarrollos industriales y económicos producto de la explotación de patentes y nuevas invenciones que utilizan no solo sus creadores, sino otras industrias en el mundo.

Si bien, el análisis del OCyT también revela que desde el nuevo milenio el país ha incrementado sus gastos significativamente en este renglón, pasando de inversión por US$377.926 en 2000 a US$2.084.330 en 2017; y mientras en el 2000 el país producía menos de 100 Doctores en algún campo científico (PhD, el más alto rango académico que existe) al año, mientras que en 2016 se registraron más de 600 PhD nacionales nuevos, Colombia sigue estando corta en estas cifras frente a países con mejores indicadores de desarrollo de la región, como Brasil, Argentina y Chile, aspectos que se ven reflejados no solo en cifras, sino también en la calidad de vida de los habitantes.