Camila Loboguerrero: de la revolución a la pantalla


Diana Ampudia C. - RTVCPlay
25 / 07 / 2022
Cine

Con su música a otra parte

Camila Loboguerrero
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Luego de estudiar Bellas Artes en la Universidad de los Andes de Bogotá, Camila Loboguerrero aterrizó en París para aprender historia del arte y vivir el estallido de Mayo del 68, la protesta estudiantil más representativa del siglo XX.

Espalda recta, mirada solemne y brazo izquierdo en posición de lucha... Así apareció Caroline De Bendern —sosteniendo una bandera del Frente para la Liberación de Vietnam— en el número de la revista Paris Match sobre la protesta estudiantil que paralizó la Francia de 1968.

De Bendern ni siquiera era francesa. Ese 13 de mayo estaba en la movilización desde el jardín de Luxemburgo hasta la Bastilla por mera casualidad. De hecho, el cansancio la obligó a subirse en los hombros de su amigo el artista Jean-Jaques Lebel. Allí, era tal la cantidad de cámaras que hizo lo que —en su condición de modelo— sabía hacer: ¡posar!

Mayo francés

El resultado: una imagen que la catapultó como uno de los rostros de la revolución y —a su vez— le costó su carrera en las pasarelas y la herencia familiar. No obstante, no fue la única 'víctima' foránea del Mayo francés.

Mientras De Bendern era fotografiada, en otro lugar de la ciudad estaba Camila Loboguerrero, una joven colombiana que aterrizó en París —en 1966— con la intención de aprender Historia del Arte y resultó alentando las movilizaciones.

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La protesta de Mayo del 68 empezó con un reclamo en la Universidad de Nanterre —al oeste de París— por la segregación sexual que impedía el libre tránsito en los dormitorios del campus. La demanda terminó con el claustro clausurado y los estudiantes desplazándose a la Sorbona.

El aporte de Loboguerrero desde la Escuela de Bellas Artes fue la hechura de afiches con consignas como: Prohibido prohibir, La imaginación al poder y Sea realista, pida lo imposible. Así mismo, participó activamente en el suceso histórico que tiempo después calificó de 'romántico' por su búsqueda de paz y reivindicación de libertades.

"Durante los días de la protesta yo estuve todo el tiempo en la Escuela de Bellas Artes haciendo afiches. Había asamblea permanente, se trabajaba de día y de noche (...) El mayo parisino fue un despertar de la juventud, muy lindo y romántico si se mira en perspectiva, porque no iba tras prebendas burocráticas sino que buscaba la paz y reivindicar derechos de libertad": Camila Loboguerrero, cineasta colombiana, en entrevista con El Espectador.

El arribo de los estudiantes a la Universidad de Sorbona terminó en enfrentamientos con las autoridades. Hubo cerca de 600 detenidos y dos semanas después unos 10 millones de obreros secundaron las demandas juveniles con una huelga general que paralizó la capital francesa. En palabras del fallecido filósofo español Francisco Fernández Buey, el estallido social fue "un manual de quejas en las universidades [que] acabó como un ensayo general revolucionario, contra el autoritarismo y el imperialismo".

Película completaMaría Cano, disponible en RTVCPlay

La protesta comenzó a desactivarse el 27 de mayo con los Acuerdos de Grenelle, que además de aumentar el salario mínimo un 35 % sirvieron para crear la Universidad de Vincennes, en la que Loboguerrero estudió cine, carrera que le cambió la vida y su perspectiva sobre la misma.

"Yo, que viví los dos momentos [antes y después del Mayo francés], puedo decir que la cosa cambió. A mí sí me cambió, pues a partir de ese momento decidí estudiar cine y eso le dio otro rumbo a mi vida": Camila Loboguerrero, cineasta colombiana, en entrevista con El Espectador.

Además, tuvo la oportunidad de conocer de cerca el cine de la época y —en sus propias palabras— pudo canalizar la rebeldía innata a través de lo visual y trabajar con Jorge Reyes 'El peruano' en una de sus películas.

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Cuando llegó a Colombia, la cineasta y pionera de la incursión femenina en la industria audiovisual inició su carrera profesional en el país como editora de cortos y fue subiendo —escalón por escalón— hasta llegar a la dirección de sus propias producciones.

"Al regresar a Colombia nadie dirigía. Mis dos antecesoras del mundo documental eran: Marta Rodríguez y Gabriela Samper; Martha muy importante documentalista, muy premiada, pero yo lo que quería era hacer ficción. Mis primeros trabajos fueron como editora, haciendo montaje de cortos y largos (...) yo fui subiendo escalón por escalón porque sino hubiera sido muy difícil": Camila Loboguerrero, cineasta colombiana, en entrevista con RTVCPlay.

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La rebeldía de la que hizo parte cuando estudiaba en Francia la acompañó en su carrera profesional. Una de sus películas más importantes es María Cano (1990), cinta que narra las luchas reivindicativas que emprendió la lideresa política cuando Colombia recibió la indemnización por la pérdida de Panamá y los trabajadores seguían sometidos como en la época colonial.

"Yo había descubierto a María Cano como 15 años antes, en un libro que encontré en librerías que se llama María Cano, mujer rebelde. Lo descubrí cuando estaba recién llegada de estudiar en París y era una joven soñadora; me parecía linda María Cano, pero no me gustaba su final que era un poco triste (...) construí el guión con Betriz Caballero y Marta Elena Restrepo": Camila Loboguerrero, cineasta colombiana, en entrevista con RTVCPlay.

La escena de la masacre de las bananeras fue la más difícil de rodar, no solo por su trascendencia en la historia nacional sino porque los cerca de 100 extras que hacían el papel de víctimas no querían acostarse en el barro a las 5:00 a. m. —cuando la luz natural era la precisa para recrear un ambiente mortecino— por la cantidad de dinero que les había ofrecido la producción.

Para sanear la situación, Loboguerrero les explicó —subida en un cajón— que la escena era importante porque era un homenaje a la lucha emprendida por sus antepasados. Sin embargo, no la escucharon. Fue el asistente de dirección de la película, Felipe Aljure, quien hizo posible la grabación.

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"Aljure, que el asistente de dirección, se paró (...) y les dijo que a nosotros nos explotaba Focine a todos por igual y que éramos unos explotados y que había que hacer la escena para poder acabar, y entonces aceptaron": Camila Loboguerrero, cineasta colombiana, en entrevista con RTVCPlay.

El largometraje obtuvo el premio del público a Mejor Película en el 16° Festival de Cine de San Antonio de Texas, Estados Unidos, en 1991.

En la filmografía de Camila Loboguerrero destacan: Yo soy rosca (1979), Soledad de paseo (1978), Con su música a otra parte (1984), Vida de perros (1985), María Cano (1990) y Nochebuena (2008).