Antonio Caro, una explosión de sentido que no pasa de moda


David Jáuregui Sarmiento
30 / 03 / 2021
Obra "Colombia Coca Cola", de Antonio Caro
Antonio Caro
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A los 71 años de edad murió el artista colombiano Antonio Caro, considerado uno de los grandes maestros del arte conceptual en el país.

Caro nació en 1950 en Bogotá, y es ampliamente reconocido por escribir la palabra Colombia con la tipografía de Coca Cola (sí, la bebida gringa), y por su cartel en el que se leía “Todo Está Muy Caro”. Es reconocido no solo por su talento en las artes plásticas conceptuales, sino también por ser un artista disruptor, descarado y desafiante. 

“Seguro han visto en algún momento la palabra 'Colombia' escrita sobre fondo rojo y con la tipografía de la marca ‘Coca-Cola’, sea en un museo o galería dentro o fuera del país, en internet, en una camiseta, etc. (...) Esa también era una de sus características como artista: no daba por terminadas sus obras si no que las repetía y recreaba en numerosos momentos de su vida artística, dejando abierta la posibilidad de agregarle valores según el contexto, y dejando al público la opción de sumarle su propio significado”, explicó Julia Serrano Cure, gestora y consultora artística y Maestra en Arts and cultural management del King's College London.

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Considerado un gran rebelde y ejemplo para su generación y las que le siguieron, Caro pasó por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, y con un puntaje de admisión tan alto que conserva un récord que no ha tumbado el tiempo.

Sin embargo, de acuerdo con medios de comunicación nacionales, el artista bogotano simplemente desertó de la universidad por considerarse a sí mismo “no apto, ciego y sin motricidad fina” para la academia artística.

Un artista que revolucionó los años 70

Según recuerda Radio Nacional, en el XXI salón Nacional de Artistas, en el Museo Nacional en Bogotá, expuso una obra que representó la cabeza del expresidente Carlos Lleras, uno de los símbolos del poder dentro del Frente Nacional. 

Dicha cabeza, hecha con sal comprimida se encontraba en una urna de cristal. En un performance que aún sigue impactando por su poder simbólico, el artista llenó la urna de agua, por lo que la cabeza se deshizo dejando a flote solamente las gafas y provocando una inundación de agua salada. Esta obra lo lanzó a la fama. Los titulares de prensa no se hicieron esperar.

Antonio Caro, Lleras Salón Nacional de Artistas

Foto de la exposición donde Caro diluyó la escultura del expresidente Lleras. Foto: ArtNexus

No era para menos. Caro había recibido el impacto de la turbulencia política y social del país de los años 70, cuando el Frente Nacional (un pacto con el que se repartían en el tiempo el poder los partidos Liberal y Conservador en Colombia) llegaba a su final y muchas formas de expresión veían con reservas el modelo político agotado para resolver las demandas sociales del país.

Caro tuvo tantos seguidores y admiradores, como personas que no lo entendían o pensaban que su obra no era arte. Sin embargo, para entender o simplemente apreciar el arte conceptual hay que ir más allá de lo que se ve a simple vista, más allá del objeto u objetos, de los materiales, figuras o texto (los cuales son clave en la obra de Caro), entre otros elementos que conforman una obra

Julia Serrano Cure

Antonio Caro era agudo. Utilizaba con maestría la caligrafía y los juegos de palabras, los materiales y los colores, y técnicas como la serigrafía -muy afines al arte pop- con los que daba cuenta de mensajes sólidos y perspicaces a primera vista que hacía de sus obras ataques directos y milimétricos a fenómenos sociales y hechos históricos del país. 

Por eso, recordó Ana María Lara para Radio Nacional, el crítico uruguayo Luis Camnitzer bautizó a Caro como un “Guerrillero audiovisual”.

“Caro aporta al arte colombiano y al país un legado por medio de su obra, con la cual no solo representa a Colombia en importantes exhibiciones y colecciones nacionales e internacionales si no que deja grabada en una historia y una realidad del país que es importante que se conozca”, concluyó la experta.

Homenaje a Quintín Lame, Antonio Caro

Fotografía de la obra Homenaje a Quintín Lame, de Antonio Caro.

Abofeteó a curadores que no le aceptaron, fue a exposiciones donde no le habían abierto las puertas y se llevó la atención hacia otras galerías donde sí estaba para “defender su talento”. Vestía de jean y camiseta, y nunca fue aficionado a la vanidad, por lo que siempre se le recuerda despeinado.

Fue reconocido con varios premios. Su presencia en las salas de exposición llegó hasta los días más recientes, por lo que se trata de un artista incansablemente activo. La poderosa bandera de Colombia, en la que reemplaza el amarillo (que simboliza la riqueza) por el negro, e incluye en él la palabra “minería”, da cuenta que este artista era observador y crítico de las tensiones más complejas que ha vivido Colombia.

Sus obras han pasado o están en exposiciones permanentes de importantes lugares como el Banco de la República (Colombia); la Colección Charpenel, de Guadalajara (México); Daros Latinoamérica, en Zurich (Suiza); la Universidad MIT, en Cambridge (MA, EE.UU.); el Museo Nacional de Colombia, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, el Museo de Arte Moderno de Caracas, el Museo de Arte Moderno La Tertulia, de Cali; el Museo de Arte Moderno de Pereira y el Queens Museum, de Nueva York.

Algunas obras de Antonio Caro que no pasan de moda

Colombia Coca cola (1976)

Colombia de Antonio Caro

La palabra “Colombia” con la tipografía de la marca de bebidas azucaradas estadounidense Coca Cola es ya un clásico y es probable que muchos lo hayan visto sin reparar en que esta pieza es una idea de Antonio Caro, pues se ha convertido en un elemento del arte pop, como ocurrió con la icónica fotografía de Ernesto Guevara por Alberto Korda.

Todo está muy caro (1978)

Todo está muy caro, de Antonio Caro

Era habitual que Antonio Caro hiciera uso del texto acompañado de juegos gráficos para comunicar. En Todo está muy caro usa, además, su propio apellido para recargar de sentido la imagen y quedarse en la retentiva del espectador y referirse a la economía del país.

Minería (realidad Aumentada) (2012)

Minería, de Antonio Caro

La discusión sobre si abrir aún más las puertas de la mega minería extractiva en el país ha sido una de las más acaloradas en la última década. Esta obra, donde repite una fórmula del pasado para resignificar en el presente es una de sus más recientes críticas con el arte.

De acuerdo con la galería Casa Hoffman, en Minería (realidad aumentada), a través de una aplicación digital, enfoca un dispositivo hacia la imagen de la pieza Minería, donde se activa un clip de video en el que se ven diversos parajes naturales de la geografía colombiana amenazados por la extracción minera, y son atravesados por el artículo constitucional que “reserva al estado los derechos de la explotación del subsuelo”.

Aquí no cabe el arte (2000)

Aquí no cabe el arte de Antonio Caro

Sobre 16 cartones Antonio Caro construyó letra a letra el texto que lleva por nombre la obra, y agregó debajo de cada una de ellas los nombres de estudiantes y líderes asesinados en distintos lugares del país, así como los nombres de indígenas masacrados.

El imperialismo en un tigre de papel (1972)

Tigre de papel, de Antonio Caro

Foto: Artnexus.

Caro tocó y encolerizó no sólo a las élites del poder colombiano tradicionales, sino también a las corrientes de izquierda. En El imperialismo es un tigre de papel recogió la célebre frase del máximo líder comunista chino Mao Tse-Tung, en la que afirmaba que “El Imperialismo es un tigre de Papel”. 

Caro materializó la sentencia con letreros, usando caracteres rusos y recortando en papel siluetas de tigres en tamaño natural. “Su trabajo agredía no solo la definición antigua del arte, sino todos los distintos dogmatismos que las tendencias de izquierda celosamente cuestionaban”, explica Miguel González para la revista especializada Artnexus.