¿Cómo llegó Greenpeace a Colombia?


David Jáuregui Sarmiento
18 / 10 / 2019
Foto: Greenpeace
Barco de greenpeace llamado Esperanza surca el mar abierto
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Sabemos que Greenpeace es una ONG (Organización No Gubernamental) ambientalista fundada en 1971 en Vancouver, Canadá, y que tiene como objetivo proteger y defender el medio ambiente, interviniendo en diferentes puntos del planeta cuando se cometen atentados contra la naturaleza.

Su historia en el mundo es bien conocida. De hecho, el documental 'La historia de Greenpeace' ha hecho parte de la programación de Señal Colombia. ¿Pero cómo llegó a Colombia y cuáles han sido sus logros?

Para averiguarlo hablamos con Silvia Gómez, directora de Greenpeace Colombia. En conversación con Gómez hablamos de las luchas más recientes que ha librado esta organización en nuestro país, cómo fue su llegada al país y sobre la conciencia ambiental de las nuevas generaciones.

Un buzo de greenpeace recoge desechos plásticos en el mar abierto

¿Cómo llegó Greenpeace a Colombia?

Desde 2009 la ONG aterrizó en Colombia, aunque a través de la virtualidad, específicamente llegó al país a través de campañas en línea y se desarrollaron equipos de voluntarios de la organización en cinco de las principales ciudades del país. Sin embargo, a partir de 2014 la organización llegó de forma definitiva al país.

"Pero luego de muchos estudios y análisis con respecto a la situación en Colombia, en 2014 Greenpeace Andino, conformado por Argentina, Chile y Colombia, se decidió que era hora de poner en el país una oficina presencial. Llegamos a tres conclusiones: uno, que Colombia era cada vez un país más seguro; dos, que en el país había cada vez más conexión frente a la conciencia ambiental y tres, desafortunadamente, que en los últimos o cuatro gobiernos vimos la tendencia de priorizar políticas extractivas que ponen en peligro los recursos naturales y las comunidades locales que vienen por años tratando de proteger sus territorios”, aseguró la directora.

De esta manera, la entrada de la organización, agregó Gómez, fue frente a la extracción de carbón en los páramos colombianos, así como de la megaminería, que amenazaba esos temas claves.

“Luego de hacer investigaciones y análisis, ya con datos y hechos contundentes, ya identificamos la línea política que busca generar cambios visibles y concretos en la legislación colombiana para garantizar la no repetición de los crímenes ambientales que se combaten. Así mismo, tratamos incluir y proveer espacios e información para que los colombianos puedan participar y hacer parte del movimiento ambiental”, agregó la directora para Colombia de Greenpeace.

Un buso con una botella plástica en la mano pregunta con un cartel "¿Cocacola, esto es tuyo?"

"¿Coca-Cola, esto es tuyo?", pregunta un buzo de Greenpeace con un cartel.

"La prohibición de la minería en páramos, luego de dos intensos años de campaña, donde logramos que se revocaran las licencias a una multinacional que tenía un proyecto extractivista en el Páramo de Pisba. Junto con la comunidad se logró frenar ese proyecto. Se demandó, después de eso en 2016, un artículo del Plan Nacional de Desarrollo que permitía la Minería en Páramos. Salió Favorable y se generaran sentencias desde la Corte Constitucional porque fue la primera vez que la Corte reconoció el valor de los páramos como un ecosistema que provee de agua a ciudades de la cordillera", explicó Gómez.

Eso significa que desde la justicia se logró la protección de los páramos. Otro logro importante que señaló la máxima representante de la ONG en el país, fue que lograron hacer conciencia sobre los daños del asbesto para la salud humana. Advirtieron que la industria venía demeritando el peligro del asbesto a través de campañas y aunque nueve veces consecutivas se rechazó el proyecto, se logró prohibir definitivamente del compuesto mineral, de quien se sabe tiene propiedades cancerígenas que atentan contra la salud.

"En julio de 2019 se fue a sanción presidencial la prohibición del asbesto. Se trató de un gran logro porque el país llevaba más de 40 años distribuyendo el compuesto a costa de la salud de los colombianos y en contra de la salud humana. Para ello tuvimos apoyo político y de la comunidad, desde luego, pues más de 250.000 personas generaron la petición que hicimos para su prohibición, y así se generó la presión necesaria para lograr el objetivo", dijo a Señal Colombia la representante de Greenpeace.

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un barco de greenpeace llamado esperanza surca el mar

Aunque no se atribuye exclusivamente a esta organización, Gómez aseguró que los cambios de mentalidad frente a este tema se notan.

"Hemos visto cambios sistémicos importantes en el nivel de información y conciencia con respecto a la importancia de cuidar los recursos naturales, así como de denunciar cuando ven crímenes ambientales. Cada vez más se recupera la idea de que la gente sí tiene poder y de que las decisiones que atentan contra los intereses colectivos pueden ser revertidas por un movimiento ciudadano realmente organizado", concluyó la directora de Greenpeace Colombia.