¿Cómo comer responsablemente?


David Jáuregui Sarmiento
25 / 09 / 2018
Imagen de la serie Expediente ingrediente
Imagen de la serie Expediente ingrediente.
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Toda la actividad humana tiene consecuencias en el entorno. Los elementos de aseo, los baños diarios, el papel que usamos en la oficina, el transporte al trabajo o el colegio en incluso el simple acto de ver televisión tiene un costo para el ambiente y, aunque no lo creamos, comer también.

Expediente Ingrediente
Desde el Lunes 17 hasta el jueves 20 de diciembre 7:30 p. m.

expediente ingrediente

Por eso, Señal Colombia trae la producción Expediente ingrediente, una serie que se pregunta qué se oculta detrás de la comida que consumimos, pues el simple hecho de alimentarnos también tiene costos ambientales, económicos, éticos y sociales para el país y el mundo.

Si bien se sabe que no podemos eliminar los costos que analiza la serie, sí podemos intentar reducirlos, especialmente desde el consumo responsable, una forma de ver el consumo –así como el consumo de alimentos- como un mal necesario que se puede reducir por medio de algunas prácticas que ayudan a prevenir el malgasto de recursos naturales y humanos, a través de la responsabilidad.

 

A la tendencia de hacer conciencia sobre las consecuencias del estilo de vida humano, incluyendo el de alimentación, se le llama consumo responsable, un concepto que defiende que los seres humanos pueden cambiar sus hábitos de consumo y ajustarlos a sus necesidades reales y a las del planeta, escogiendo opciones que favorezcan el medio ambiente y la igualdad social.

 

¿Cómo comer responsablemente?

De acuerdo con la organización protectora del medio ambiente Fundación Vivo Sano, para reducir el impacto en el ambiente y en la sociedad al alimentarnos hay que tener en cuenta por lo menos los siguientes cuatro aspectos:

  1. Considerar el impacto ambiental de los productos que compramos.
  2. Determinar la huella ecológica que ciertos estilos de vida y consumismo producen.
  3. Determinar empresas, productos y servicios, que respeten el medio ambiente y los derechos humanos.
  4. Asegurar la calidad de lo comprado.

“Un consumo consciente y responsable, orientado al fomento de actividades satisfactorias para la naturaleza y las personas es una gran contribución y un decisivo instrumento de presión frente al mercado. Un consumidor responsable es una persona informada y consciente de sus hábitos de consumo. Además de conocer y exigir sus derechos como consumidor, busca la opción de consumo con el menor impacto negativo posible sobre el medio ambiente y con un efecto positivo en la sociedad. Esta manera responsable de consumir se traduce en muchos pequeños actos y decisiones diarias”, explica la organización.

 

Pero una cosa es querer ser responsables y otra ponerla en práctica, por eso tenemos algunos tips para hacer mejor uso de los recursos y reducir lo máximo posible el daño que causamos en nuestras actividades diarias, que incluyen, desde luego, comprar comida y consumirla.

 

Evitar hacer distancias largas para conseguir los alimentos

Puede que parezca trivial, pero es un hecho que transportarnos genera contaminación, bien sea por los combustibles de nuestros vehículos o los del transporte público, por lo que entre menos tengamos que desplazarnos para conseguir la comida, mejor. Siempre se pueden buscar mercados locales cerca de casa, así como sirven para apoyar los mercados locales.

De esta manera, incluso antes de comprar los alimentos, ya estamos haciéndolo responsablemente: no quemamos combustibles mientras los conseguimos y, a la vez, fomentamos el área laboral a escala regional, la inversión en infraestructuras locales, la conservación de la cultura y las costumbres del entorno.

 

Consuma productos de temporada

Lo ideal, al consumir productos de temporada es evitar desde los productos alimenticios procesados hasta evitar consumir productos que como no se están dando en ninguna región cercana se tienen que importar de otros países, lo que genera mayor huella de carbono, por el largo del trayecto de transporte.

Pero también, para lograrlo es útil tener en cuenta los productos alimenticios con denominación de origen, así como los productos procedentes de la agricultura y ganadería ecológicas que restringen el uso de fertilizantes o pesticidas, evitan la contaminación y respetan la vida animal y vegetal en equilibrio con el medio ambiente (también conocidos como orgánicos).

 

Favorecer el comercio justo

Con saber de dónde proviene y evitar que con cada compra se hagan daños innecesarios a la naturaleza puede no ser suficiente, así que ser responsable también puede ser elegir empresas con políticas ambientales y sociales responsables.

Esto significa que garanticen, entre otros aspectos, la igualdad de género, la celebración de contratos igualitarios y de duración larga para sus empleados, salarios justos y equitativos, el aseguramiento de condiciones de trabajo dignas y la protección del medio ambiente en su actividad.

Si bien es cierto que esa información no está disponible en las tiendas y mercados, nadie dijo que ser responsable es fácil, así que tal vez haya que hacer algunas búsquedas en internet para informarse sobre las prácticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de nuestros proveedores.

 

Cuidar de nosotros

Comer responsablemente es, también, cuidar de nosotros mismos por salud, pero además porque nuestros comportamientos alimenticios también están relacionados con la salud pública.

Según la OMS, muchas de las enfermedades conocidas se deben a causas ambientales entre las que se pueden encontrar los malos hábitos alimentarios. Entre estos hábitos está consumir rápidamente los alimentos cocinados y almacenarlos cuidadosamente, así como evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados.