¿Cómo procesar información a largo plazo?


Sebastián Acosta Alzate
12 / 09 / 2019
Imagen del documental 'El fin de la memoria'.
En el interior de un autobús, pasajeros revisan sus teléfono móviles.
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Esa pulsión incontrolable de fotografiar y archivarlo todo se traduce en el temor de perder la memoria de lo que sucedió. Es decir, la memoria se convierte en prueba irrefutable de lo que vivimos.

Esta necesidad de acumular archivos y contenidos fue descrita a profundidad por el intelectual francés Jacques Derrida, quien la conceptualizó como "el mal de archivo".

Por ello, se tiene la idea de que la información debe almacenarse o acumularse para que se preserve para siempre, sin embargo, lo ideal es que esta información esté en constante procesamiento, pues si de solo acumularse, no habría necesidad justificada de volver a acudir a ella. Es decir, mientras más se acumule, más olvidamos. Mientras más procesada esté la información, más fácil podremos vivir la historia en la actualidad.  

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Y es que la memoria es esencial para la sociedad y para cada uno de nosotros, hasta ahora hemos utilizado varios medios para guardar nuestros recuerdos e información.

Empezando por las inscripciones en roca que pueden durar 10.000 años; en un pergamino, 1000 años; en una película, 100 años, y en un vinilo, 50 años. Con las computadoras y dispositivos digitales, la complejidad y cantidad de la información que podemos guardar se ha multiplicado, pero a la vez esta memoria guardada tiende a ser más efímera.

Las tecnologías digitales de almacenamiento ya han desplazado a otros soportes. No obstante, ningún soporte digital ha tenido éxito a largo plazo por la transformación constante de los sistemas, generando una volatilidad cada vez más acelerada en nuestra memoria.

¿Seremos capaces de asegurar la longevidad de nuestra información digital o esta información está destinada a desaparecer tarde o temprano?

El documental 'El fin de la memoria', coproducido por Señal Colombia, plantea este tipo de debates sobre nuestra incertidumbre en materia de memoria digital.

En la era del uso universal de la memoria, nuestra información está escrita en código binario, es decir, combinaciones de unos y ceros (1-0), de forma seriada.

Nuestros sistemas de almacenamiento han cambiado, están desconectados y desmaterializados. Ahora contienen información de todo tipo, planteando retos de cómo poder preservar y comunicar nuestro patrimonio digital, que cada vez es más robusto.

Durabilidad de soportes digitales

En los años 80 creímos haber encontrado un soporte permanente, se trata del CD de 12 cm, el disco del futuro, pues resulta que un láser es capaz de leer todo lo que hay allí adentro, sin necesidad de entrar en contacto con él.

Además, fue publicitado como el medio del futuro de los dispositivos de almacenamiento más seguros durante la época. Escuelas, bibliotecas y archivos se volcaron a dicho soporte, que también fue respaldado por el mercado y la masificación de artefactos de reproducción, principalmente de música.

No obstante, en 2003, ingenieros expertos en el tema dieron la voz de alarma, sentenciando que este dispositivo no es tan seguro como lo prometían pues, al momento de fabricarlo, algunas partículas quedan incrustadas en el CD y provoca oxidación en el material de almacenamiento, lo cual puede generar pérdidas informáticas en menos de un año, sin importar que estén guardados con cuidado de la exposición solar o humedad.

Con los discos duros sucede algo similar, pero su problema adicional es la poca resistencia a caídas y golpes. Teniendo como máxima duración cinco años en condiciones hostiles.

Las tarjetas compact flash y memorias usb podrían resultar más confiables, pero tienen un número finito de lecturas (100.000). Así que en cualquier momento podríamos conectar una memoria USB y esta no sea leída una vez pase esa cantidad de lecturas. No obstante, en condiciones hostiles, podrían durar hasta 12 años.

Como podemos ver, estamos en un punto de la historia donde hay una gran volúmen de datos informáticos en dispositivos cada vez más vulnerables. A este paso, ¿podremos hacerlo por siglos o milenios?

Puede que, a nosotros como personas naturales no nos interese que nuestra información personal dure para siempre, pero a las instituciones portadoras de memoria oficial si les interesa seguir preservando la memoria colectiva que nos justifica como sociedad, pues si se pierden, muchos discursos quedarían a la deriva.

La nube

Mientras las bibliotecas y archivos tienen anaqueles o estantes rígidos para almacenar documentos, en internet dichos repositorios no existen porque la información está en constante procesamiento y no hay oportunidad para que los archivos reposen en un solo lugar, su dinamismo es aterrador, al punto de concebir efímera la información.

Claro que el hecho de que popularmente se le califique como "la nube", no quiere decir que se guarde en el cielo. Todo lo contrario, está procesada en centros de información (servidores) que se articulan en red, con ello, si un servidor llega a desaparecer o ser destruido, es posible ubicarlo en otro servidor interconectado.

Se le llama nube porque la información es ubicua, es decir, está en todo lugar y no en una ubicación fija, gracias a su facilidad de duplicación.

De acuerdo con el documental 'El fin de la memoria', en un solo día se puede enviar 145.000 millones de correos y realizar 4 millones de búsquedas en internet.

 

Soluciones a futuro

Volver a la escritura en roca podría sonar anacrónico, sin embargo algunos científicos están haciendo estudios sobre el cuarzo, un cristal de roca mineral resistente a ondas de radio, al ácido y al calor. Es más resistente que cualquier obelisco de piedra.

Todo este gran hallazgo lo hicieron en la Universidad de Kyoto, en Japón. Allí están intentado mezclar las propiedades del mineral con artefactos digitales, para por fin conseguir un dispositivo de almacenamiento más seguro.

Todo esto empezó a estudiarse en 1966, cuando unos investigadores pudieron descubrir que un tipo de láser podía modificar la estructura molecular del cuarzo y al tiempo grabar información allí. Como gran noticia, los expertos garantizaron tras muchos experimentos que, el cuarzo puede durar millones de años con la información incorporada. Sin miedo a perderse.

Por otro lado, en Alemania, la digitalización no es el único medio pensado para almacenar información. También los es el ADN. La clave está en reemplazar el código binario de unos y ceros por hilos genéticos, los cuales se estructuran en las letras (ACGT).

La única condición para preservar material genético es que debe estar frío y alejado de la luz, solo así podría durar más de medio millón de años con la información intacta.

Hicimos un resumen de 10 tecnologías de almacenamiento a través de la historia en esta línea de tiempo.